Ariel Sharon, un vestigio del pasado
lunes 13 de enero de 2014, 09:23h
Hoy lunes será enterrado en su rancho del desierto del Neguev el que fuera primer ministro de Israel y una de las personalidades más influyentes del país. Airel Sharón. El como nadie encarnó una forma de hacer política felizmente superada, basada en el frentismo contra los palestinos. Defendiendo siempre posiciones de fuerza, supo sin embargo adaptarse a una realidad que precisaba de acciones valientes. Y si lamentable fue su paseo por la Explanada de las Mezquitas, acicate de las piedras palestinas en la Intifada, la decisión personal de desalojar los asentamientos de la franja de Gaza -y que tanta impopularidad le generó entre los suyos- sólo puede catalogarse de decisión acertada.
En Sharon confluían dos vertientes, la militar y la política. En ambas fue un hombre de acción, y si bien no puede decirse que su ejecutoria ayudase en la senda del entendimiento con los palestinos, sí al menos procuró llevar a cabo una evolución de su forma de entender la situación de Oriente Medio desde 1947. No en vano, participó en todas las guerras que libró el estado de Israel desde su fundación, algo que pocos podían decir. Hoy, aunque no del todo en aquella zona, corren otros tiempos, más políticos. El recuerdo de Shron, pues, debe quedar en el pasado, y tanto el Likud -su partido- como el resto de formaciones israelíes deberían realizar también una relectura de sus planteamientos, más acordes con las actuales circunstancias