Clarines de infamia en Argentina
sábado 12 de septiembre de 2009, 22:47h
Al matrimonio Kirchner no le gustan las críticas. Tampoco simpatizan demasiado con libertades tales como las de prensa o expresión, decantándose más bien por un discurso trufado de autoritarismos y demagogias baratas. Doña Cristina Fernández de Kirchner se parece cada vez más a una fiel seguidora de Hugo Chávez, con quien comparte sus fobias hacia el capitalismo, aunque da la impresión que lo que predica para lo público no lo practica en privado. Solo así se explica la penosa situación económica de Argentina, cuya nefasta gestión está llevando al país a unas cotas de marginalidad y desempleo preocupantes. Pero los problemas en macroeconomía contrastan con las dotes de Cristina Fernández de Kirchner para la microeconomía, o para ser más exactos, para su propia economía doméstica. Y es que el patrimonio personal de los Kirchner ha subido como la espuma desde que ambos se convirtieron en inquilinos de la Casa Rosada.
El empobrecimiento del país y el enriquecimiento del matrimonio Kirchner ha sido denunciado, entre otros, por el diario “Clarín”, que ha pagado cara su osadía. Si hace no mucho Cristina Fernández de Kirchner nacionalizaba los derechos del fútbol haciendo gala de un caciquismo sin precedentes -derechos que, casualmente, estaban en manos de “Clarín”-, ahora ha enviado al periódico a más de un centenar de inspectores de delitos económicos para amedrentar a quienes osan contar la verdad. Por si esta “horda fiscal” no fuera suficiente, encapuchados armados de piedras y sprays de autodefensa “dialogaban” con los trabajadores del grupo de comunicación, a fin de que entendieran las bondades del gobierno Kirchner.
Ambas actuaciones están tipificadas en el Código Penal argentino pero, sobre todo, la utilización partidista de funcionarios y medios públicos es de una gravedad difícil de exagerar. Esperemos -aunque desconfiemos- que algún juez valeroso e independiente se atreva a abrir el correspondiente sumario, en lugar de esperar la caída del poderoso matrimonio para iniciar un remedo de “juicio de residencia”. La lacra del totalitarismo y la erradicación de libertades públicas parece bajar peligrosamente desde Caracas hacia Buenos Aires. Denunciarlo le ha costado a “Clarín” una feroz represalia, de la que el resto de medios de comunicación, progresistas incluidos, deberían de hacerse más eco, a uno y otro lado del Atlántico. Está en juego la libertad.