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Comienza la carrera presidencial en México

sábado 11 de julio de 2009, 09:00h
El resultado de las elecciones celebradas en México el pasado 5 de julio tiene varios significados que pueden afectar el futuro del panorama político del país. La victoria del Partido Revolucionario Institucional en las elecciones legislativas y en las de gobierno de cinco estados, habiendo perdido frente al PAN el estado de Sonora, sorprendió a muchos por la diferencia porcentual. Se anticipaba un repunte en los votos priístas, pero no de esa magnitud. Aunado a esto, el PRI arrebató el gobierno de los estados de San Luís Potosí y de Querétaro gobernados por el PAN. El Partido de la Revolución Democrática es otro perdedor, aunque en menor escala. El PRD perdió frente al PRI municipios importantes del Estado de México, uno de los principales estados de la república, así como otros distritos electorales en el resto del país.


La situación actual y la recomposición de la Cámara de Diputados (Cámara Baja) tienen diferentes aspectos a analizar. En cuanto a la izquierda, las pugnas dentro del PRD han fragmentado de forma casi irremediable al partido. Una de las figuras más importantes, Manuel López Obrador, se ha enfrentado con diversas fuerzas dentro de esta organización política, al extremo que haya quien especulo con la creación de un nuevo partido emanado de la escisión de algunos grupos. En el PRD han surgido los radicales que apoyan a López Obrador, “los chuchos” seguidores de Jesús Ortega y actual presidente del PRD, los seguidores de la gobernadora Amalia García de la corriente Foro Nuevo Sol, los cardenistas de la corriente de Cuauhtémoc Cárdenas, y muchos grupos más. Además, fuera del PRD existen otros pequeños partidos de izquierda como el PT y el PSD, que acaba de perder su registro. La diversidad de estos partidos y corrientes, así como los enfrentamientos entre ellos han erosionado de tal manera a la izquierda, que la hacen una opción cada vez menos viable dándole ventaja al PRI.


En el PAN, la situación se ha agravado y ha provocado una gran preocupación de cara a las próximas elecciones generales de 2012. Se ha criticado la campaña panista en las pasadas elecciones que varias personas consideraban como una “campaña sucia” al atacar al PRI sin presentar propuestas claras. También se ha percibido que el PAN ha concentrado su discurso principalmente en el combate al narcotráfico y la inseguridad, temas que en opinión de grandes sectores de la población no sólo no ha mejorado, sino que se ve como una guerra que el gobierno va perdiendo. El proyecto nacional del presidente Calderón no es visto tanto como un proyecto global, sino más bien como una colección de temas específicos no muy ligados entre sí. En el interior del partido han surgido también voces que denuncian la designación de candidatos desde la cúpula partidista, en vez de una consulta con las bases. Si bien es cierto que las divisiones dentro del PAN no son tan graves como las del PRD, sí han afectado en lo relativo a la coordinación y cohesión partidista. Existen corrientes favorables al presidente Calderón, grupos más conservadores relacionados con el Yunque, gente afín al anterior gobierno de Vicente Fox y su esposa Martha Sahagun, y abandonos del partido de gente perteneciente a la corriente más moderada, como el de la hija del candidato presidencial de 1988, Manuel Clouthier. Así, en este escenario, el presidente nacional del PAN, Germán Martínez, renuncia a su cargo, provocando la alegría de varios militantes y exigiendo éstos también la dimisión de otros dirigentes estatales del partido.


El PRI, por su parte, ha tratado de restaurar las fracturas provocadas por los enfrentamientos de grupos rivales en 2006, y presentar una imagen más unida, coherente y de cierta manera reformada. Los daños causados por la lucha entre partidarios del ex candidato Roberto Madrazo con la líder del sindicato de la educación, Elba Esther Gordillo, parecen haber sido superados. La estrategia pragmática priísta parece dar frutos. El PRI se ha beneficiado de los problemas ajenos y de la incapacidad de los otros para satisfacer las demandas de los ciudadanos. La campaña electoral aludía a la experiencia del partido para gobernar y, al parecer, esto influyó en varios votantes frustrados y descontentos con el actual gobierno. Parece como si la gente prefiriera tener un estado fuerte y eficaz capaz de proporcionar protección, más allá de consideraciones democráticas, que lo que actualmente existe.


Ahora comienza la redefinición del panorama político. La mayoría obtenida por el PRI limitará la capacidad de acción del actual gobierno, con lo cual los priístas pueden verse favorecidos de cara a las elecciones de 2012. No está nada definido para entonces, falta ver cómo se desenvuelven los tres partidos principales. El PRI apuesta por el desgaste del PAN y la fragmentación del PRD, y así fortalecerse aún más. Comienza la carrera a la presidencia y el PRI parece tomar ventaja.
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