Edward Kennedy y el fin de una dinastía
jueves 27 de agosto de 2009, 02:05h
Este martes pasado falleció debido a un tumor cerebral Edward M. Kennedy, senador estadounidense durante 47 años y hermano menor del asesinado presidente, John F. Kennedy y de Robert Kennedy, también asesinado durante su campaña presidencial. Ted Kennedy, como se le conocía, era el último de los hijos de Joseph Kennedy y, desde la muerte de Robert, el patriarca de la familia hasta este martes.
La importancia de Edward Kennedy tiene que ver por una parte con su pertenencia a quizá la familia más influyente en la política estadounidense del siglo XX, pero también a su trabajo como senador del partido demócrata por el estado de Massachusetts. La familia Kennedy tiene un gran significado para la historia e incluso para la cultura popular de Estados Unidos, considerada por muchos casi como la “familia real” norteamericana. Dentro de la cultura popular, la familia Kennedy es vista como un mito sobre la cual existe la maldición de una muerte prematura y violenta. Edward escapó a esta “maldición” al vivir hasta los 77 años, en que ha muerto a causa de una enfermedad, más no sus hermanos Joseph, John y Robert, y su sobrino John.
Joseph P. Kennedy y Rose Fitzgerald, padres de John, Robert y Edward, además de Joseph Kennedy Jr.fallecido durante la II Guerra Mundial y cinco mujeres, descendían de prominentes familias irlandesas católicas involucradas en la política demócrata del estado de Massachusetts. Joseph Kennedy trabajó durante la administración de Franklin Delano Roosevelt como presidente de la Comisión de Valores y posteriormente como embajador en Gran Bretaña. Se esperaba que los hijos de Joseph Kennedy siguieran sus pasos en la política, y con la muerte del primogénito Joseph, John asumió la responsabilidad de intentar llegar a la presidencia de Estados Unidos, lo cual logró en las elecciones de 1960, después de haber servido como senador. El tercer varón de la dinastía, Robert, ejerció el cargo de Procurador General (Fiscal General) durante la administración de su hermano. Por su parte, Edward, desde 1962, cuando tuvo la edad legal para ser senador, ocupó la vacante que su hermano John había dejado y la conservó hasta su muerte.
La vida de Ted Kennedy estuvo llena de escándalos e inestabilidad, sin embargo su importante papel dentro de la política estadounidense es innegable. Sólo en una ocasión, en 1980, se lanzó como candidato en las elecciones primarias de su partido, pero perdió frente al entonces presidente Carter. Durante casi medio siglo ejerció como senador y era considerado como un verdadero liberal y eficaz intermediario en las disputas bipartidistas. Su principal legado como senador tiene que ver con la lucha por los derechos civiles, educación, migración, salarios mínimos, y un mejor sistema de sanidad. Gracias a su postura decidida y conciliadora dentro del senado se aprobaron leyes como el Acta de Americanos con Discapacidad, la instauración de un seguro de salud nacional, mayores beneficios en medicamento en el sistema Medicaid, y otras varias. Su último esfuerzo fue apoyar a las reformas propuestas por el presidente Obama para el sistema de salud del país.
La dinastía Kennedy tal vez acaba con la muerte del Edward M. Kennedy, pero el mito de la familia, y aún más su legado, son parte indiscutible de la historia de Estados Unidos.