Egipto, de mal en peor
miércoles 07 de agosto de 2013, 22:25h
Egipto va de mal en peor. El fracaso de la mediación internacional para intentar resolver la grave crisis política que atraviesa no hace sino confirmarla. Así, las expectativas abiertas hace dos años con la caída de Mubarak de que en el país del Nilo se estableciera un régimen democrático moderno parecen estar cada vez más no solo en una vía muerta sino que el país va derivando hacia una indeseable guerra civil.
El golpe de Estado que derrocó a Mohamed Morsi a comienzos de julio entrañó unas muy complejas circunstancias y singularidades. Sin dejar de ser un alzamiento del ejército contra un gobernante elegido democráticamente, no pueden obviarse las características de ese mandatario que fue revelando su escasa voluntad democrática y su incapacidad para ser el presidente de todos los egipcios y no solo de sus correligionarios, partidarios de que el islam domine el panorama. El líder de los Hermanos Musulmanes dio pronto muestras de sus faraónicas tendencias autoritarias y de favorecer la yihad. Ya se presagió hacia dónde iban las cosas, cuando, a finales del año pasado, se produjeron revueltas ante la pretensión de Morsi de que entrase en vigor una nueva ley que concentrara amplísimos poderes en su persona, haciéndole prácticamente invulnerable.
Ahora, el país se encuentra sumido en una gravísima situación. Los enfrentamientos entre partidarios del depuesto Morsi -que han tomado las calles y se han hecho fuertes en acampadas en importantes plazas- y el ejército y quienes lo apoyan se han cobrado un saldo de más de doscientos cincuenta muertos y cientos de heridos. Ante la falta del más mínimo entendimiento entre las partes enfrentadas, enviados de Estados Unidos, la Unión Europea, Emiratos Árabes y Catar trataron de hallar soluciones. Pero el intento ha sido baldío, con lo que se abre un escenario nada halagüeño, en el que todo apunta a una intensificación de la crisis. Después del fracaso de la mediación, los militares han advertido de un posible desalojo por la fuerza de los seguidores de Morsi. Es muy lamentable que los esfuerzos diplomáticos internacionales no hayan logrado ningún fruto, con lo que parece haberse terminado la oportunidad de acuerdos. Las posturas contrarias están cada vez más enquistadas y se está imponiendo la sinrazón. Peligrosísimo y destructivo camino que, como tantas veces se ha visto a lo largo de la Historia, solo conduce a más y más violencia.