El gran diario barcelonés La Vanguardia, del que fui largos años consejero de dirección, ha rendido un gran servicio con su encuesta sobre las preferencias políticas de los españoles.
El 67% de los votantes socialistas de 2008 no quieren a Zapatero y prefieren que no se presente en 2012. Un 78% de los españoles rechazan al líder socialista y se pasan por el arco del triunfo su condición de faro de la Alianza de las Civilizaciones.
También Rajoy camina sobre el filo de la navaja cochicuerna. El 55% de los votantes del PP consideran que su oposición es blanda y prefieren que se presente a las generales de 2012 otro líder popular. A un 69% de los españoles no les gusta Rajoy como candidato.
Los nombres para sustituir a Zapatero son tres por ahora: Rubalcaba, Bono y Pepiño Blanco. El que tiene más eco popular es Bono, vencedor en varias elecciones autonómicas. Zapatero no piensa irse pero, de verse acorralado, señalará como sucesora a Carmina Chacón. Si pudiera, claro, porque, a la ministra de Defensa sólo la apoyan un 2% de los socialistas.
La sustitución de Rajoy es hoy por hoy impensable pero los nombres de Eduardo Zaplana, de Ruíz Gallardón y de Rodrigo Rato están siempre presentes en el ánimo de los electores.
Una encuesta, en fin, la de La Vanguardia que debería hacer reflexionar en Moncloa y en Génova pero que, muy probablemente, terminará en las papeleras de Zapatero y de Rajoy, en las escombreras del desdén y la prepotencia de los políticos.
Luis María ANSON
de la Real Academia Española
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