El arte de mirar
martes 13 de octubre de 2009, 21:55h
César González Ruano- Otro César en este rincón de Césares- escribió un libro titulado “O César o nada”. Este otro César, de apellido Lucas jamás se preocupó de gustarse porque es lógico que se complazca con su obra quien de verdad gusta a los que lo ven. Y un artista supremo de la fotografía, mucho mejor que la mayoría que nos llegan del extranjero y se presentan en competencia, justa competencia, con los maestros de la pintura. Son admirables pero no tanto como lo han sido y son los fotógrafos españoles de esta y anteriores épocas. Quiero recordar a Ubiña a Oriol, a Colita, a Gyenes a Saura y en estos momentos a maestros hechos y diestros como la saga de los Verdugo, Raúl Cancio y su compadre César Lucas.
César es César no solamente de la obra gráfica sino del periodismo. Esos ojos y esos objetivos que nos muestran la noticia convertida en actualidad y el arte transformado en noticia, merecen la máxima consideración dentro del periodismo y de las artes plásticas. Es una tontería afirmar que vale más una instantánea fotográfica que mil palabras.
La palabra vale lo que su autor quiere decir y se revalida con la opinión de los lectores. La fotografía es válida si entra directamente por nuestros ojos y se identifica con lo que está expresando.
El oficio de mirar, acertadísimo nombre con que César bautiza a su “mostra” es el mejor resumen de esta obra artística. Me atrevo y debo contradecir a Miguel Gómez, comisario de la exposición que califica a la obra de artesanía. Si cualquier disparador de máquinas fotográficas se atreve a calificarse de artista a César Lucas, hay que llamarle, sin que nos tiemblen las teclas del ordenador, artista mayúsculo y con mayúscula. Vive el genio porque sus obras, unión de noticias, de estética y estática son geniales.
Al igual que Antonio Machado dedica su poética a los ojos que miran y a los que nos miran, César Lucas haciéndonos ver lo que ha recogido con sus cámaras es un maestro. Y en estos días lo hace en el “Museo de Arte Contemporáneo”, planta baja de Conde Duque 9, de Madrid.
No me gustan las comparaciones ni los parecidos sin embargo debo decir que las fotografías de este artista ya mítico, pueden ser equiparadas a los lienzos de un Sorolla que desde el Museo del Prado ha rendido a Madrid.
Escribo apasionadamente, la llamada objetividad no es más que un truco, para saltar los charcos sin mojarse. Con todo entusiasmo les aconsejo esta exposición. César y todo. Más que el oficio es el suyo el arte de mostrar y hacer que miremos los demás.