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Internet: ¿la Espada de Damocles de Sinde?

sábado 05 de diciembre de 2009, 02:37h
El pronunciamiento de la ministra de Cultura Ángeles González Sinde, sobre la posibilidad de que el Gobierno cierre aquellos portales web que atenten contra el derecho de Propiedad Intelectual,- apartado que contempla la Ley de Economía Sostenible anunciada por presidente José Luis Rodríguez Zapatero esta semana-, ha desatado el desconcierto y la polémica entre los internáutas, que este viernes llevaron a cabo una serie de concentraciones y manifestaciones en contra el pronunciamiento de Sinde, a quien tanto los potenciales afectados como el PP exigen su dimisión.

Sin embargo, la ministra no es la única responsable de esta metedura de pata, que vuelve a evidenciar que el Ejecutivo español gobierna a golpe de sondeos, en lugar de hacerlo responsablemente para un país que necesita soluciones pragmáticas ante una crisis que ha llevado al paro a más de 4 millones de personas.

Una vez más –y aunque la Vicepresidenta haya intentado in extremis acudir al quite- Zapatero desmiente y desautoriza la palabra de un miembro de su gabinete. Como todos los ministros, son funcionarios nombrados por el propio jefe de gobierno, cuya política y pronunciamientos evidentemente deben pasar primero por la jefatura del Gobierno. Por ello, tales contradicciones son una muestra evidente de la falta de claridad y cordinación que existe en el seno de la actual administración española. Una corriente de declaraciones y desmentidos, que no hacen otra cosa que perjudicar la credibilidad y la confianza que los ciudadanos puedan tener tanto en el señor Zapatero como de su equipo: un hecho que queda reflejado en el variable barómetro de las encuestas.

Si bien una de las bases para el establecimiento de una economía organizada y eficiente es la preservación de la Propiedad Intelectual, el Gobierno debe buscar mecanismos que contribuyan a proteger y a beneficiar las partes involucradas, sobre todo en una época dominada por las telecomunicaciones. La idea es que todos podamos disponer de los contenidos de manera rápida y eficaz, sin perjudicar a nadie ni vulnerar el derecho de propiedad pero, para ello, hay que sentarse a trabajar para trazar un plan de acción coherente y realista, en lugar de perderse en eufemismos políticos que sólo pretenden calmar los ánimos de una sociedad que cada vez exige más acciones y menos política de titulares.

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