Las provocaciones nucleares de Corea del Norte
martes 27 de marzo de 2012, 01:26h
La agenda de cumbre nuclear que comenzaba ayer en Seúl tiene sobre la mesa dos asuntos prioritarios: la actitud de países como Corea del Norte o Irán, cuyas últimas provocaciones han tenido un menor impacto del que sus gobernantes esperaban, y el presunto ánimo de las grandes potencias por alcanzar lugares comunes. En cuanto al primer punto, tanto el lanzamiento del satélite “de trabajo” norcoreano como las últimas bravatas de Teherán reflejan bien a las claras que el belicismo de ambos regímenes no ha cedido un ápice.
Sin embargo, las declaraciones de la delegación china acerca de su intención de convencer a Pyongyang para que rebaje la tensión son una buena noticia, tanto como el interés de Rusia y Estados Unidos por reducir su arsenal nuclear. No es sólo una cuestión de seguridad -que también y fundamentalmente-, sino económica. Por un lado, el gasto en esta materia resulta excesivo para todos, máxime en tiempos de crisis. Por otro, los mercados valoran más la distensión que la amenaza nuclear, y eso es un hecho del que son conscientes todos los participantes en la cumbre. O deberían serlo, al menos.