Martín-Miguel Rubio Esteban

Martín-Miguel Rubio Esteban

MARTÍN-MIGUEL RUBIO ESTEBAN es doctor en Filología Clásica, autor de ensayos sobre literatura latina, política e historia y Catedrático de Instituto.

Todos los artículos de Martín-Miguel Rubio Esteban

PORTADA » opinión

MIRADA ESCOLÁSTICA

Madrid-Chandernagor

12-02-2010

imprima esta noticia ENVIAR O COMPARTIR ENLACE

Madrid, a 21 de Noviembre de 1945

Queridísimo Luis:

Te voy a hacer una proposición deshonesta, amado mío. Dentro de una semana partiré a Chandernagor, la India francesa, acompañando al Alto Comisario gaullista D´Argenlieu, a fin de escribir algunos reportajes y algunos largos artículos de fondo sobre Indochina para el ABC. Te propongo, Luis, mi vida, amor mío, que me acompañes como ayudante y adorado corrector de mi propia prosa. Descubriríamos los dos un paraíso hasta el 3 de febrero. Hasta el 3 de febrero, que es la fecha en que volveríamos, viviríamos los dos en el paraíso. Pues el paraíso no sería tal si no vienes conmigo, si tú no llegas hasta el fondo de mi alma como lo sueles hacer, llenando de poesía la prosa de mi cuerpo. Mi amiga, la Luca de Tena, la que nos llevó a ver aquel convento de clausura en Loeches - ¿te acuerdas, Luis? — en el que la superiora tenía ¡¡pelos en la lengua!!, es muy amiga de la mujer del general Leclerc, y apoyando ( y fomentando ) este capricho mío de estar lejos contigo, me ha enrolado en la expedición de aquél a la Indochina, que tiene como objetivo volver a restablecer el rango de Francia en sus exóticas y maravillosas colonias del extremo Oriente.

Chandernagor está muy cerquita de Calcuta ( Oh! Calcutta! ), al noroeste de esta “Oh qué culo tienes”, “Oh quel cul t´as!”, y relativamente cerca también de las Bocas del Ganges, en el Golfo de Bengala. Ése será nuestro campamento base, y aquí escribiremos las noticias y análisis sobre Tonquín, Laos, Camboya, Vietnam y reflexionaremos sobre la profunda sensibilidad del alma del pueblo anamita. Y también quiero que aquí, en Chandernagor, me hagas muchas veces el amor, amor mío. Todas las tardes, todas las mañanas, entre artículo y artículo, entre corrección y corrección, recogiendo las flores de placer que nos regala la diosa Astarté sobre la prosa de mi cuerpo.

Parece ser que en el Tonquín están complicando la vida de la metrópoli el comunista Ho-Chi-Minh y su jefe militar Giap. Para colmo de males el emperador Bao-Dai ha abdicado y figura junto a Ho-Chi-Minh en calidad de “consejero”. Es un hecho que los japoneses, antes de abandonar Tonquín, auparon en el poder a estos comunistas nacionalistas, paredros de gobierno fantasma, como forma de sacudirse de la influencia francesa en la zona. En realidad, es la política que siguió el Japón en los dos últimos años de guerra, cuando veía que la guerra la iba a perder, y que la única carta que podía jugar y que lo podía salvar de USA y de Europa era la exacerbación nacionalista en el extremo Oriente contra Europa. Japón ha perdido la guerra, pero la siembra de odio que ha hecho contra Europa tardará tiempo en arrancarse. Producirá más muertos y catástrofes que las dos bombas atómicas arrojadas por Truman. Y de esto último, siendo el principal daño ocasionado por el Imperio del Sol Naciente en la Guerra del Pacífico, nadie dijo nada durante la firma del acta a bordo del Missouri, ni se les reprochó a los representantes de Hiro-Hito. Lo cierto es que el nacionalismo de los comunistas adquiere formas terroristas, y en Saigón fueron masacradas en septiembre cuatro familias de franceses; en total, diecisiete personas, a pesar de los esfuerzos pacificadores del gobernador Cédile. Finalmente, Francia exige al general chino Lu-Han que retire sus tropas de Tonkín, y lo va a hacer con los setenta mil patriotas franceses que lleva bajo su mando el general Leclerc.

¡Cuántas emociones nos esperan, amor mío! Ni siquiera puedo dormir soñando en “nuestra” próxima aventura en Chandernagor — pues que nosotros no marcharemos más al este para entrar en la boca del lobo -. Respóndeme pronto para empezar en seguida a hacer los trámites administrativos que nos permitan hacer el viaje. Supongo que mi hermano no te ponga ninguna traba en el periódico. También tus crónicas pueden ser interesantes para él.

Hasta pasado mañana, amor mío,
Josefina







enlaces patrocinados