Más ofertas y promesas de Zapatero
domingo 06 de septiembre de 2009, 23:48h
La localidad leonesa de Rodiezmo era ayer testigo de una nueva puesta en escena de la maquinaria de propaganda socialista. Al frente de ella, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien anunciaba que las pensiones mínimas volverán a subir en 2010. Eso sí, ni precisó la cuantía ni los tramos en los que se desarrollaría, pero el mensaje ya estaba lanzado. Aunque hubo más. El líder socialista proponía al PP desarrollar pactos de estado en materia de Educación y Energía, al mismo tiempo que ofrecía a los parados su infalible receta contra el desempleo: confianza.
Lo grave de todo esto no es sólo que el señor Zapatero se empeñe en seguir vendiendo humo y haciendo juegos malabares frente a un número decreciente de españoles todavía hipnotizados ante la mímica de su mejor actor, sino que nadie en el seno de su partido parezca dispuesto en hacerle caer la cuenta de la dura realidad. Aunque, en honor a la verdad, algunos sí lo han intentado, pero han abandonado ante la inutilidad de la tarea. Así las cosas, los parados deben seguir confiando en quien ha llevado a España a cotas de desempleo sin parangón posible y los pensionistas deben seguir cruzando los dedos para no peder más -si cabe- poder adquisitivo.
Por si el estado de fantástica realidad virtual en que se ha enrocado Zapatero no fuera bastante, además se permite el lujo de hablar de pactos de estado. El -que durante sus cinco años en el poder ha dinamitado todo tipo de entendimiento con el PP, al desbaratar el pacto entre los dos grandes partidos sobre la organización territorial del Estado, en beneficio de la voracidad nacionalista- ahora clama por un entendimiento tan necesario como tardío. Pero nunca es tarde, si la dicha es buena. Y hace falta, en efecto, un debate serio de ideas, sobre fundamentos científicos, sin tabúes, sin prejuicios ni complejos pseudo “progres”, sobre los modelos energético y educativo de España. Un debate constructivo, responsable e integrador, que no excluyente. Los españoles decidieron en las urnas que, de los 350 escaños que tiene el Parlamento, 324 fueran para PSOE y PP. Precisamente por eso, gobierne quien gobierne, lo suyo es que ambos pacten en las cuestiones de interés nacional y no se pierdan en alianzas con partidos muy minoritarios que interpretan la realidad, de manera reaccionaria y regresiva, en términos de territorios y en detrimento de la ciudadanía. Aún hay tiempo. Aunque esperanza, la verdad, no mucha.