Rafael Ortega

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RAFAEL ORTEGA es presidente de la Unión de Periodistas Católicos.

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EN LA FRONTERA

No interpretemos al Papa

28-11-2010

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Lo de ser “más papistas que el Papa” ha tenido esta pasada semana su significado más amplio. Muchos se han puesto ha interpretar al Papa, a buscar significados posibles, a llegar a recovecos no encontrados. Muchos, de un lado y de otro, han querido que el Papa hubiera dicho lo que ellos quisieran decir. Y no es así. El Papa ha sido muy claro una vez más en el magnífico libro-conversación “Luz del Mundo”, que con el subtítulo “El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos”, ha realizado el periodista alemán Peter Seewald, que el próximo martes estará en Madrid para presentar personalmente el texto.

Benedicto XVI ha querido “decir lo que ha dicho” y en su larga conversación-entrevista con el colega alemán, ha abordado los temas más preocupantes para el mundo católico en general, y ¡ojo! no solo para aquellos que se creen “interpretadores del Pontífice”. Por eso, ha utilizado un lenguaje muy claro para que llegue a todos. Es un documento que puede entender cualquier laico o eclesiástico, sin necesidad de anotaciones que hagan otros. El Papa habla del “escándalo de los abusos” y dice que “ha sido estremecedor para todos nosotros” y que “es necesaria la vigilancia de la Iglesia, el castigo para quien ha faltado y sobre todo la exclusión de todo ulterior acceso a niños”; de “la lucha por la paz” y manifiesta que “él está obligado a luchar por la paz, contra la violencia y contra las amenazas de guerra y a luchar por la conservación de la naturaleza”, y del controvertido tema del “uso del preservativo” textualmente apunta que “podrá haber casos fundados de carácter aislado, por ejemplo, cuando un prostituido utiliza un preservativo, pudiendo ser un primer acto de moralización, un primer tramo de responsabilidad a fin de desarrollar de nuevo una consciencia de que todo no está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Pero ésta no es la auténtica modalidad para abordar el mal de la infección con el VIH. Tal modalidad ha consistir realmente en la humanización de la sexualidad”.

El periodista pregunta al oír esta respuesta del Papa:

-¿Significa esto que la Iglesia Católica no está por principio en contra de la utilización de preservativos”.

Y Benedicto XVI responde con toda claridad:

-“Es obvio que ella no los ve como una solución real y moral. No obstante, en uno u otro caso pueden ser, en la intención de reducir el peligro de contagio, un primer paso en el camino hacia una sexualidad vivida de forma diferente, hacia una sexualidad más humana”.
Hemos querido dejar para el final su referencia y preocupación por España, de que dice “es un país de contrastes dramáticos. Pensemos en el contraste entre la República de La década de 1930 y Franco, o en la dramática lucha actual entre la secularizad radical y la fe decidida”. Unas palabras que tuvieron su continuidad en el pasado viaje a Santiago de Compostela y a Barcelona o en la audiencia general del miércoles 10 de este mes de noviembre, cuando recordó que “todo lo que se hace para sostener el matrimonio y la familia, para ayudar a las personas más necesitadas, todo lo que aumenta la grandeza del hombre y su inviolable dignidad, contribuye al perfeccionamiento de la sociedad. Ningún esfuerzo es vano en este sentido”.

Así que no interpretemos al Papa y leamos detenidamente sus respuestas en este magnífico libro, que recomiendo a todos, especialmente a los jóvenes. Ellos no están contaminados y no necesitan “interpretes”.







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