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Política económica insostenible

jueves 10 de septiembre de 2009, 02:02h
José Luis Rodríguez Zapatero comparecía esta mañana en el Congreso para explicar su Ley de Economía Sostenible. La opinión pública ha visto cerrarse la sesión como ha comenzado: sin tener una idea cabal de en qué consista la “economía sostenible” que anunció el presidente del Gobierno el 12 de mayo también en sede Parlamentaria. Esa nebulosa de ideas contrasta con la pretensión, como ha señalado oportunamente Mariano Rajoy, de querer planificar la economía, apuntando qué sectores deben desarrollarse y cuáles deben estancarse o reducirse.

¿Cómo casa la indefinición, la improvisación que ha reconocido el propio Zapatero con la pretensión de planificar los sectores económicos? Las viejas llamadas a la planificación tenían, al menos, la pretensión de ser científicas. A Zapatero le falta eso, como le falta la perspectiva histórica, que le hubiera enseñado que ese tipo de pretensiones de control sobre la economía llevan inexorablemente al fracaso.

No obstante, algo sí hemos sacado en claro de la comparecencia de Zapatero en el Congreso: cifra el aumento de la presión fiscal en el 1,5 por ciento del PIB. Pero ello tiene al menos dos problemas. El primero es que, según los cálculos de los técnicos de Hacienda, ello supondría 16.400 millones de euros, apenas un tercio del déficit ya acumulado, el cual, además, podría llegar a doblarse. Es decir, que el aumento de impuestos no puede plantearse como una solución para atajar la avalancha fiscal que tiene que afrontar el Estado.

El segundo problema es que la caída de los ingresos que, en la actualidad, son la mitad de los gastos acometidos por el Estado, no proviene de que se hayan bajado los impuestos, sino que lo que se ha desplomado es la actividad económica. Será difícil subir la presión fiscal pese al aumento de los impuestos precisamente por esa caída en la economía y por el aumento del paro. La clave para la recaudación es más bien la recuperación que los tipos impositivos. Y subirlos en este momento es un golpe de gracia a la deseada recuperación económica.

Zapatero habla insistentemente de política social, pero lo único que se trasluce tras sus palabras es el reparto de ayudas y subvenciones. Más allá de su dudosa efectividad y de su coste indudable, no parecen estar encaminadas a lo que debería ser prioridad del gobierno, y que sí es una política social de contenido verdadero: la creación de empleo. Pero para ello, tendría que renunciar a parte de la política que ha anunciado, como su negativa a flexibilizar el mercado de trabajo o su aumento de impuestos. Y a ello no parece dispuesto. Al final, lo que promete como una economía sostenible aparece como una política insostenible.
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