Severo aviso a Cristina Fernández de Kirchner
martes 13 de agosto de 2013, 02:02h
Los resultados de las elecciones primarias recién celebradas en Argentina dibujan un panorama intrincado para el kirchnerismo y un futuro impredecible en el último tramo de la legislatura de Cristina Fernández, confirmando así un enorme desgaste de la mandataria de la Casa Rosada, que ya venía siendo apuntado por los sucesivos escándalos que jalonan su presidencia y la cada vez más amplia contestación popular a su gestión.
Se trata de un toque de atención severo de la ciudadanía que todavía no tendrá unas consecuencias inmediatas, ya que las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) son únicamente unas elecciones preliminares a las que tendrán lugar el próximo 27 de octubre para renovar parte de los congresistas de la Cámara Baja y del Senado. Cristina Fernández ha tratado de levantar el ánimo de los militantes de su partido, el Frente para la Victoria, subrayando que ha sido la formación con más votos recogidos en el conjunto del país.
Los medios de comunicación afines al kirchnerismo se aferran a este dato para mantener la mermada moral de sus seguidores hasta las elecciones de octubre. Pero los efectos políticos de estas elecciones primarias señalan en otra dirección. El partido oficialista del Frente para la Victoria de Cristina Fernández ha perdido en las principales provincias como Córdoba, Santa Fe o Mendoza, incluyendo Buenos Aires. Del 54 % de los votos que la señora Fernández obtuvo en su elección de 2011, solo ha podido retener el 29 % de los sufragios, lo que supone una preocupante reacción del electorado. Especialmente dolorosa ha sido la derrota en la provincia de Buenos Aires, donde el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, se ha impuesto con claridad al candidato oficialista. De reafirmarse estos resultados en octubre, Massa, peronista disidente, se presentaría con unas inmejorables credenciales a las elecciones presidenciales de 2015.
Pese a las declaraciones forzosamente optimistas tras conocer los resultados, en el búnker kirchnerista, situado en el Hotel Intercontinental de la capital bonaerense, dominaron las caras largas, la escasez de militantes y la ausencia de festejos, síntomas de las dudas y preocupaciones que se han apoderado del oficialismo. Será difícil revertir la vertiginosa pérdida de votos del kirchnerismo cuando el crecimiento económico ha caído del 7 % al 3 % actual, cuando la inflación se ha desbocado sin que la manipulación de datos oficiales lo oculte al bolsillo de los ciudadanos y cuando los escándalos de corrupción política adquieren mayores proporciones cada día.
Un político cada vez más consolidado como Sergio Massa ha puesto el dedo en otra llaga de la actual administración argentina al declarar que la ciudadanía quiere decir basta a la política de perpetuo enfrentamiento. Más en concreto sus palabras fueron: “La sociedad empieza a elegir la idea de no estar todo el tiempo en la lógica de la confrontación y quiere un país con respeto por el otro.” Y es que junto a la mala gestión económica y la corrupción, la presidencia de Cristina Fernández también está cosechando las consecuencias de una continua actitud excluyente y una beligerancia crispada y gratuita que se hace notar tanto en la nación como en las tensas relaciones internacionales.