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Violencia urbana en Brasil
El ambiente de inseguridad que reina en las favelas cariocas es un auténtico quebradero de cabeza para las autoridades brasileñas. Por eso mismo, la intervención policial que se saldaba con el desmantelamiento en Río de Janeiro de la principal milicia parapolicial de la zona, es una excelente noticia para el gobierno de Lula. Y es que Río no es sólo una de las ciudades más importantes del país, sino también la imagen y uno de los motores económicos de Brasil. Todo cuanto allí acontece tiene una enorme repercusión y la lucha contra la delincuencia organizada tiene en la ciudad carioca su principal campo de operaciones.
El presidente Lula lo sabe, de ahí que una de sus principales tareas en materia de política interior haya sido la de asear la imagen de una policía demasiado salpicada por sospechas de brutalidad y corrupción. De hecho, la organización ahora desmantelada estaba compuesta por policías y militares que actuaban al margen de una ley frecuentemente burlada por los narcotraficantes de las favelas. En este sentido, la política llevada a cabo por Lula demuestra que se pueden obtener resultados por difícil que sea la tarea; y ésta lo es. La violencia urbana en Brasil alcanza cotas verdaderamente alarmantes, por lo que su erradicación es prioritaria. Sin populismos baratos ni declaraciones altisonantes, Lula está consiguiendo que sus ciudadanos vean que el gobierno trabaja para solucionar los problemas del país. Ojalá más de un vecino suyo hiciera lo propio.




