Poco antes de las 20.30 horas empezó a congregarse una multitud frente a la Delegación del Gobierno en Melilla. Entre los manifestantes pudieron verse diferentes pancartas que reivindicaban la toma en consideración de la decisión del Ejecutivo de retirar las tropas de las dos ciudades autónomas. En ellas, podían leerse lemas como "No a la reducción política" o "Aquí estamos, somos más de diez", en referencia a los 10 mandos del Ejército que, según el Ministerio de Defensa, será el número de efectivos que se verán afectados.

Asimismo, una niña, hija de un militar, mostraba un cartel elaborado por ella misma en el que se podía leer: "No echéis a mi papá". Además de las pancartas, muchos de los congregados frente a la Delegación del Gobierno portaban hojas con los nombres y el cargo de los oficiales que han recibido la notificación de disponibilidad de su destino, así como cacerolas y silbatos.

Entre las frases coreadas por los allí reunidos, una de las más repetidas fueron "Zapatero, embustero" o "Delegado da la cara". Precisamente, hacia el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, y el Presidente Zapatero se dirigieron la mayoría de los congregados exigiendo que el Plan de Transición del Ejército no merme el número de efectivos militares. "Es el futuro de Melilla", afirmaron las personas concentradas recordando no sólo las familias afectadas directamente sino el resto de comercios y negocios que dependen de las militares allí destinados.
La del viernes 11 ha sido la primera de las protestas convocadas pues el colectivo de mujeres de militares afectados tiene previsto organizar "caceroladas" similares cada viernes a las 20.30, tal y como informó con antelación EL IMPARCIAL.
Esta protesta, se suma a la que se produjo en la tarde del pasado jueves en Ceuta donde de forma más espontánea se reunieron medio centenar de personas.