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Debate sucesorio

¿Quién sucedería a Hugo Chávez si se muriera mañana?

lunes 05 de marzo de 2012, 18:16h
El pasado 28 de febrero, el presidente de Venezuela Hugo Chávez fue operado en La Habana para extirparle un tumor en la zona pélvica en lo que ya es su tercer asalto para intentar vencer el cáncer que padece desde hace más de un año. Aunque el gobierno bolivariano se ha negado una y otra vez a abordar el debate sucesorio, las últimas filtraciones de Wikileaks, que le dan entre uno y dos años más de vida a Chávez, y las periódicas recaídas del comandante han avivado los rumores de la designación de un nuevo presidente a escasos ocho meses para las elecciones.
Polémico, mediático, combativo, bravucón, egocéntrico y, desde hace un año, gravemente enfermo. A sus 58 años, Hugo Chávez (Sabaneta, 1954) atraviesa el que podría ser el momento más delicado de su vida. El presidente venezolano se recupera estos días en la vecina y amiga Cuba de su tercera intervención para intentar erradicar el cáncer que padece desde hace más de un año con todo su país, amigos y enemigos, pendientes de su precario estado de salud.

Aunque el régimen, que en estos días cuenta con Elías Jaua, vicepresidente y mano derecha, como patrón al frente de la nave bolivariana, ha desmentido y eludido en numerosas ocasiones, de puertas para afuera, el abordar el tema de una posible defunción o sustitución de Chávez, que recordaba de manera sorprendente hace unos días que era "mortal", en lo que algunos vieron como la antesala de un funesto viaje final a Cuba, lo cierto es que en Caracas casi nadie obvia que la salud del comandante podría obligarle a dar un paso a un lado y ceder el mando del Gobierno a otra persona.

El propio Jaua, así como Andrés Izarra, ministro de Información, reiteraban esta misma semana que no se estaba planteando ninguna sucesión a Chávez. "El chavismo está unido en torno al líder y en torno a un proyecto: el socialista bolivariano", apuntaba el vicepresidente. Pero, a pesar de que lo que se puede escuchar de los diferentes portavoces oficiales, la realidad es bien distinta.

Aunque Chávez, que tiene previsto regresar a su país la semana que viene, se recuperara a tiempo para concurrir frente al opositor Henrique Capriles el próximo 7 de octubre en las elecciones presidenciales, a pocos se les escapa dentro y fuera del régimen que la sombra de una nueva recaída y la dureza de una campaña electoral podrían mermar física y moralmente al chavismo y dejarle sin su gran líder de cara a las urnas.

Desde que el comandante bolivariano accediera al poder por primera vez en 1999, en Venezuela se ha vivido un culto exacerbado por su figura que ha acabado por desembocar en un régimen personalista en donde todo y todos están controlados por Chávez. Tal es así que hasta enfermo el comandante sigue al pie del cañón en la vida de sus conciudadanos a través de su cuenta de Twitter, desde donde lanza periódicos mensajes de aliento a su "preocupado" pueblo.



Al contrario que en otros países de corte ideológico similar (Cuba, Bolivia o incluso Irán, con quien Venezuela mantiene estrechos lazos diplomáticos), en la república latinoamericana no se ha elaborado un posible 'plan B' y la terna de sucesores está copada por nombres casi desconocidos para el gran público fuera del país caribeño.

¿Chávez contra el chavismo?
El culto al líder que se fomenta en Venezuela, donde la cara de Chávez se puede ver en murales callejeros, camisetas, posters, banderas y demás marketing gubernamental por todo el país, complica la tarea de elegir a un sucesor que recoja el testigo del comandante y prosiga con la "revolución bolivariana" que viene llevando a cabo desde hace trece años.

Como es lógico, el primer nombre que sale a la palestra de postulantes, tanto por su cercanía con Chávez como por su poder dentro del país y su legitimidad constitucional, es la del vicepresidente Elías Jaua. 'Número dos' del régimen desde hace dos años, aunque durante la última década ha ostentado diversos cargos de alto rango dentro del régimen, Jaua es el rostro visible del Gobierno desde que empezaron los periodos de convalecencia de Chávez, que, en cambio, no esconde su predilección por el ala militar.

Aunque ha reiterado en numerosas ocasiones que no es su intención ni la de nadie en el gabinete sustituir al presidente, su peso político le presenta como uno de los favoritos a coger las riendas del país en una posible sucesión forzada al frente del palacio de Miraflores.


De izquierda a derecha, Elías Jaua, Diosdado Cabello y Nicolás Maduro.


Otro de los nombres que se barajan es el de Nicolás Maduro, ministro de Relaciones Exteriores y uno de los dirigentes del régimen autorizados a hablar de tú a tú al presidente. Este diplomático de 49 años se ha convertido en uno de los hombres fuertes de Venezuela y su lealtad al presidente ha sido constante. Curtido en la Asamblea Nacional y casado con Cilia Flores, recientemente nombrada procuradora general y otra de las figuras poderosas del chavismo, Maduro cogió las riendas del siempre complicado aparato exterior bolivariano hace seis años.

En tercer lugar, y para muchos el favorito en la carrera sucesoria, se sitúa Diosdado Cabello, que ya tomó las riendas del país de forma interina durante el golpe de Estado de 2002. Presidente de la Asamblea Nacional y uno de los pocos políticos del régimen que gozan de cierta luz propia entre la ciudadanía, no obstante fue gobernador de la región de Miranda y ha ocupado la vicepresidencia y diversas carteras ministeriales, Chávez siempre ha visto en él a un posible sucesor y su formación militar (respaldó al actual presidente en su intento golpista de 1992) le hace sumar puntos frente a los otros dos 'favoritos'.

Muchos critican a Cabello que sea más un peón de campo que un mariscal en el que se pueda delegar el poder de Venezuela, pero hay que tener en cuenta que ha sabido valerse de su habilidad y sus contactos para perpetuarse en lo más alto de un régimen en el que no se cultivan las segundas opciones, en un gobierno donde el destacar puede costar muy caro. Este es el caso de ilustres nombres como los del ex vicepresidente José Vicente Rangel, el general Muller Rojas, Eleazar Díaz Rangel o Alí Rodríguez.

Así, en caso de designar a un sucesor, Chávez se debate entre dos perfiles, el civil y el militar. Tal y como está estructurado el régimen, el apoyo del Ejército se antoja clave para la futura estabilidad del país y es por ello por lo que comandante ha ido colocando a compañeros de promoción y hombres de su total confianza en lo más alto del estamento armado. En cambio, la gestión del país con la cuarta mayor reserva de petróleo del mundo demanda que el futuro presidente también sea capaz de gobernar desde los despachos.

De este modo, lo que está claro es que, en el peor de los escenarios, la muerte repentina de Chávez, sería Jaua el que tomase las riendas del país de manera interina en virtud del artículo 233 de la Constitución venezolana y el debate sucesorio se trasladaría al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), fundado en 2007 por el propio comandante, de cara a las elecciones presidenciales de octubre.

Sea como fuere, cuesta creer que un hombre como Chávez, amante de la rigidez y la previsión, no tenga ya planeado una contingencia tan crucial para Venezuela. Es cuestión de tiempo que un nombre acabe por imponer entre el chavismo, queda por ver si estará a la altura del comandante bolivariano.

Para contactar: borja.mota@elimparcial.es
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