pedro solbes
Economía: Controlar el gasto ante la crisis
sábado 12 de abril de 2008, 15:58h
Fuera de eso, se puede decir que Solbes no ha hecho mucho. Ha mirado a otro lado cuando desde Industria y Presidencia se arbitraba la entrega de Endesa a Gas Natural o cuando, descartada esta opción, se luchó, a costa de saltarse las leyes europeas, contra E.On. ¿Y en economía? La inacción, la pasividad, la confianza en que la crisis no llegaría.
Las elecciones han pasado, pero la crisis no ha hecho más que asomarse. Y lo que muestra no resulta nada halagüeño. La inflación se dispara, sube el paro, se deja de crear empleo y pronto se empezará a destruir más allá de la construcción, y el crecimiento empieza a ser una cosa del pasado. Es el momento de tomarse en serio el camino de las reformas. La primera es el control del gasto público. Las razones son varias y muy importantes. Por un lado, el gasto privado está más cerca de las necesidades de las personas que el Público. Por otro, expande la demanda interna sin favorecer, antes al contrario, la oferta. Tiene, por tanto, un efecto inflacionista. Dado que no contamos con el control de los precios internacionales ni con el instrumento de la política monetaria, que está en manos de Bruselas, el control del gasto es lo único que el Gobierno tiene en su mano para luchar contra la inflación.
Menos gasto y más empleo
Reducción del gasto que no puede hacerse a costa de las infraestructuras, necesarias para sostener la productividad de nuestra economía, que el Gobierno dice tener entre sus primeros objetivos. Recortar otros gastos le llevaría a meter la tijera en lo social y a ello no está dispuesto Zapatero. Otro reto es el de los impuestos. El PP fue el único partido que llevó a las urnas una verdadera reforma fiscal, aunque tímida.
La economía española necesita altos niveles de crecimiento para crear empleo, y la razón es que el mercado laboral arrastra desde la dictadura una rigidez criticada en todos los foros económicos, españoles e internacionales. Hasta ahora ningún gobierno se ha atrevido a liberalizar el mercado de trabajo, pero esto permitiría contener el paro y, por tanto, frenar el aumento del gasto social. Liberalización que ha de ampliarse a todos los sectores, incluidos los de bienes y servicios.
El último de los retos le será especialmente difícil, ya que pasa por lograr que las instituciones y los órganos reguladores recuperen el prestigio que perdieron precisamente por su intervencionismo. El hecho de que Miguel Sebastián esté en el Gobierno no indica nada bueno en este sentido.