El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, lleva dos meses ausente de los focos de la política. El silencio y la falta de imágenes que constaten el proceso de recuperación del jefe de Estado, acentúan las dudas sobre su estado de salud, el cual los venezolanos asumen con la misma resignación que la devaluación de un 46% de su moneda.

Este lunes se cumplen dos meses de la “compleja” cirugía a la que fue sometido el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tras anunciar una recurrencia del cáncer pélvico que se le diagnosticó en junio de 2011.
Durante este período, los venezolanos sólo han tenido conocimientos del estado de salud del mandatario a través de comunicados del Gobierno, sobre todo por parte de su vicepresidente y encargado del Ejecutivo, Nicolás Maduro, y el ministro de Comunicación e Información, Hernesto Villegas. Los partes médicos oficiales brillan por su ausencia, a medida que lo hace el propio jefe de Estado, quién era habitual a protagonizar largas cadenas de radio y televisión.
Mientras en Miraflores insisten que Chávez libra su “batalla” hacia la recuperación, el diario español ABC se hace eco de un rumor a voces que ha pululado estos días por el país suramericano: que el chavismo se prepara para anunciar la incapacidad del mandatario a gobernar, por lo que podrían convocarse elecciones generales anticipadas en un plazo de 30 días, tal como dicta para estos casos la Constitución del país.
El rotativo en su edición digital de este lunes informa que los médicos que atienden al presidente suramericano en La Habana, advirtieron a sus familiares de que este no se recuperará.
Según este periódico, Chávez habría perdido la voz, presumiblemente por las múltiples traqueotomías a las que ha sido sometido a causa de complicaciones postoperatorias, las cuales le provocaron daños permanentes en sus cuerdas vocales; una condición a la que se le suma a su imposibilidad para moverse, según las fuentes consultadas por ABC.
De confirmarse en los próximos días la incapacidad del mandatario a gobernar, el chavismo se embarcaría en una frenética carrera electoral para lograr el triunfo de Maduro en las urnas en calidad de heredero político de Chávez. Un contexto en donde la oposición juega con marcada desventaja, tras sufrir una dura derrota en los comicios regionales del 16 de diciembre.
Mientras los venezolanos se acostumbran a una Venezuela con un Chávez ausente que promete con regresar, Nicolás Maduro se conciencia para ocupar el despacho de Miraflores, tomando decisiones de Estado que no sólo afectarán a la ciudadanía, si no también las bases del oficialismo.
El viernes el ministro de Finanzas y Economía, Jorge Giordani, y el presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, anunciaron una devaluación del 46% de la moneda local. Medida que merma el bolsillo de los venezolanos que hacen frente a una inflación del 21%. Una situación que podría empeorar si se cumplen los rumores sobre un eventual aumento de la gasolina, que complicaría aún más el panorama político de un país que lleva dos meses sumido en la incertidumbre.