Reformar las pensiones es ajustar lo que se paga a lo que se puede pagar. Y como cada vez se podrá pagar menos, reformarlas consiste en que paguemos más y recibamos menos.
Las reformas de las pensiones no serán definitivas, a no ser que una incluya una cláusula de corrección permanente. Pero vamos primero a lo que se plantea el Gobierno.
El Ejecutivo puso en marcha el plan, aprobado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, de retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años. Esto no ocurrirá de forma automática: quienes se jubilen este año lo harán con 65 años y un mes, y no será hasta 2027 cuando la jubilación se retrase hasta los 67 años. Además, el cálculo de la pensión se hace con los 16 últimos años, pero se irá ampliando hasta los últimos 25, lo que supone una rebaja de las pensiones del entorno del 20 al 25 por ciento. También se amplía el período de cotización mínima para cobrar el 100 por ciento, que este año será de 35 años y un mes, y a partir de 2027 será de 38 años.
Pero podría no ser suficiente. El Ministerio de Trabajo ha enviado un informe a los diputados que será remitido al Pacto de Toledo. Se plantea la introducción de un factor de sostenibilidad. Este factor introduciría cambios de forma automática sobre la base de un conjunto de factores que asegurarían su mantenimiento. Es decir, harían lo mismo que ahora hacen los políticos, pero sin coste político, pues siempre podrían decir que es la mera aplicación del factor de sostenibilidad.
El informe explica las consecuencias a que conduciría la introducción de este factor de sostenibilidad, y una de ellas sería la extensión de la edad de jubilación más allá de los 67 años. Pero hay más. Hemos recordado que, según la ley actual, llegaremos al punto en el que se nos exija cotizar durante 38 años para cobrar el 100 por ciento de la pensión. El informe habla de extender ese plazo hasta los 40 años.
Pero esto es solo el principio. Porque el documento prevé que se revise la viabilidad del sistema cada cinco años, para retocar el sistema. El factor de sostenibilidad no es nuevo. Se introdujo en la reforma de 2011, en un epígrafe del artículo octavo de la
Ley 27/2011. Dice: “Con el objetivo de mantener la proporcionalidad entre las contribuciones al sistema y las prestaciones esperadas del mismo y garantizar su sostenibilidad, a partir de 2027 los parámetros fundamentales del sistema se revisarán por las diferencias entre la evolución de la esperanza de vida a los 67 años de la población en el año en que se efectúe la revisión y la esperanza de vida a los 67 años en 2027. Dichas revisiones se efectuarán cada cinco años utilizando a este fin las previsiones realizadas por los organismos oficiales”.
Las malas noticias sobre el sistema de pensiones nos van a acompañar hasta la tumba.