Rumores, cuchicheos e inquietud, circulan estos días en los mentideros políticos en Marruecos. Mohamed VI lleva en paradero desconocido desde el 25 de mayo pasado, en que se le vio por última vez al recibir en el Palacio Real de Casablanca a un hijo del recien fallecido Ahmed Bensouda, que fue consejero real de su padre Hassan II, y a un emisario del Presidente de los Emiratos Árabes, el jeque Jalifa Ben Zayed Al Nahyan. Desde entonces, el monarca alauí ha desaparecido de la escena pública. El Protocolo real no ha comunicado ningún desplazamiento oficial ni viaje al extranjero.
Aunque se cree que Mohamed VI se ha tomado un descanso prolongado en algún país asiático. Sin embargo, de ser así, lo ha hecho sin su mujer, la princesa Lalla Salma a la que se ha visto estos días en Fez con motivo del Festival de música sagrada, inaugurando un centro de asistencia a enfermos de cáncer y en el congreso de radiología en Marraquech.
La desaparición de Mohamed VI es tanto más preocupante en cuanto que, según todos los indicios, alguno de sus generales al mando de las fuerzas de seguridad, ha aprovechado el momento para dar órdenes a las unidades de Mojaznis, un cuerpo paramilitar, para que sofocasen las manifestaciones populares en Saidi Ifni sin ahorrar medios. La pregunta que muchos se hacen en Rabat es la siguiente: ¿Está el Rey al corriente de lo que hacen sus generales?
Vista aérea tomada desde lo alto de un paracaidas que muestra a una persona que realiza parapente sobre un colorido bosque en Bregenzer, Austria. (Foto: Efe)