internacional
Viernes, 27 de junio de 2008     Edición de las 16:33

EEUU, Francia y España, preocupados por el futuro del país
Vacío de poder en Marruecos por la dejación del rey Mohamed VI

Mohamed VI ha abandonado prácticamente las riendas del poder en Marruecos, lo que ha creado un vacío de poder que tiene preocupados a sus principales aliados occidentales: Estados Unidos, Francia y España. Temen una ofensiva yihadista contra el régimen “impío”. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, intentó sin éxito convencer al rey alauita que abandone su residencia parisina para que vuelva a su cargo. Tampoco ha participado en las últimas reuniones internacionales. El Gobierno está paralizado y el capital está saliendo del país.

Pedro Canales. Rabat.

(26-06-2008) (Versión para imprimir) (Enviar a un amigo )

El abandono por parte de Mohamed VI de las riendas del poder en el Reino alauita, con el pretexto de un viaje de descanso y placer en Asia, ha sumido el país magrebí en un vacío de poder de facto. La confusión existente en Marruecos con la prolongada ausencia del soberano —la segunda en seis meses, la primera de 47 días de duración, y ésta de 30— se ha acentuado tras la visita que el Presidente francés Nicolás Sarkozy realizó el rey marroquí “en su residencia parisina” y que, contra todo pronóstico, no fue seguida con la vuelta del monarca al país.

“Sarkozy quiso convencer a Mohamed VI para que regresase cuanto antes a Rabat”, asegura a El Imparcial una fuente cercana al poder marroquí, “pero no lo consiguió”. El mandatario galo trató de presionar al Rey con la presencia del hermano de éste, el príncipe Mulay Rachid que viajó expresamente a París para asistir al encuentro. Sin embargo, el Jefe de Estado francés no alcanzó su propósito.

La repetida y larga ausencia del soberano alauita del Reino ha generado “un peligroso vacío de poder”, según estiman fuentes diplomáticas. El Rey asume, según la Constitución, todos los poderes de la jefatura del estado y preside todas las instituciones: comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, primer magistrado, preside el Consejo de Ministros, legisla por decreto real (dahir) y sin su firma ninguna ley, acuerdo o tratado entra en vigor.

El Consejo de Ministros de Marruecos, el órgano principal del poder Ejecutivo que el monarca preside, no se ha reunido en los últimos meses. El gobierno bajo la dirección del Primer ministro Abbas El Fassi se limita a tramitar los asuntos corrientes y a preparar los proyectos y decretos de Ley que debe ratificar el Consejo de Ministros. Ello explica que la maquinaria legislativa se encuentre prácticamente paralizada, ya que todos los decretos, normas y proyectos que aprueba el Parlamento, no entran en vigor hasta ser firmados y sellados por el soberano.

Fuga de capitales
La constatación de desamparo que existe en Marruecos, donde cada día se compara más al actual rey con el sultán Mulay Abdelaziz que dedicó gran parte de su reinado (1894-1907) a adquirir juguetes en Occidente, se ve acentuada por la ausencia del país en estos días de la mayoría de miembros de la Familia Real marroquí . Además muchos altos cargos de la Administración y de la cúpula de las Fuerzas Armadas, ante la incertidumbre reinante han enviado a sus familiares más cercanos al extranjero.

Otro dato más que se añade a la crisis institucional actual, y que ha sido conocido recientemente, es que desde hace varios meses se está produciendo una fuga de capitales significativa, que ha puesto en alerta a las Autoridades suizas y comunitarias. Interrogado en el Parlamento, el gobierno que preside el nacionalista El Fassi ha querido restar importancia al asunto, indicando que se trata de un simple retorno de capitales de inversiones efectuadas en los últimos tiempos en el Reino.

Por otra parte, según ha sabido El Imparcial de fuentes de la inteligencia marroquí, recientemente se ha realizado una reunión entre miembros del Departamento de Estado norteamericano, altos funcionarios de la CIA y varios generales marroquíes, para examinar la situación actual en el país norteafricano. Esto es una muestra de la seriedad con la que Washington sigue la evolución de la situación en Marruecos, un país de gran importancia geoestratégica para Estados Unidos.

Prácticamente desde comienzos del año 2008, Mohamed VI ha estado ausente de todos los foros internacionales en los que Marruecos ha sido invitado a participar. Declinó su presencia en la cumbre árabe celebrada en Trípoli para abordar el proyecto lanzado por Nicolás Sarkozy sobre la futura Unión por el Mediterráneo. Tampoco asistió a la cumbre de Estados del Sahara y del Sahel celebrada en Cotonu, ni a la conferencia de Tokyo dedicada a tratar del desarrollo futuro del continente africano.

En el plano protocolario interno el Rey estuvo ausente para recibir al presidente del Congo Denis Sassu Nguesso en visita oficial en Marruecos. La misma ausencia constatada durante la visita del general William Ward, comandante del mando norteamericano AFRICOM con sede actualmente en Stuttgart, que visitó Marruecos el 28 y 29 de mayo. El general Ward se limitó a mantener una reunión con el general Abdelaziz Bennani, Inspector general de las Fuerzas Armadas Reales (FAR).

Inquietud en EEUU, Francia y España
El vacío de poder, de facto, constatado en Marruecos, ha generado gran preocupación en sus aliados occidentales, Estados Unidos, Francia y España, principalmente. Las recientes declaraciones del número dos de la organización terrorista Al Qaeda, el doctor egipcio Ayman El Zawahiri, llamando a los grupos yihadistas del Magreb a derrocar el régimen “impío” que preside el Rey de Marruecos, no han hecho sino acentuar la inseguridad en la región.

Ante lo imprevisible de la situación los servicios de seguridad marroquíes se encuentran en “estado de alerta”, ya que la inestabilidad institucional puede ser aprovechada por algunos grupos de poder para sembrar el caos. Esta situación explica la represión desproporcionada llevada a cabo por 8.000 efectivos de las fuerzas del orden contra los manifestantes en Sidi Ifni, que reclamaban trabajo y beneficiarse de las riquezas locales. El “movimiento cívico” inventado por el amigo del Rey, Fuad El Himma, aparece cada día más claramente como destinado a respaldar una intervención enérgica del Ejército en caso de disturbios sociales, islamistas o en el territorio del Sahara.

Opiniones
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