exigentes ante zapatero
Marruecos quiere negociar sobre Ceuta y Melilla en noviembre
viernes 11 de julio de 2008, 10:30h
Zapatero llegó al aeropuerto de la localidad bajo una apabullante presencia de banderas marroquíes. La española estaba allí, una eso sí, pequeña y aislada, por mera obligación protocolaria. Ya denotaba el clima del encuentro. El primer ministro marroquí, el nacionalista Abbas el Fassi, le recibió al pie del avión. En su reunión posterior, el jefe del Gobierno alauita, una figura institucional meramente simbólica ya que carece de verdadero poder ejecutivo, leyó la cartilla al presidente español, según han interpretado fuentes marroquíes contrastadas, consultadas por este periódico.
Con palabras muy cuidadas y educadas, el secretario general del partido Isticlal, que por otra parte tiene excelentes relaciones de amistad con los políticos españoles del Partido Popular, reafirmó que “la recuperación de Ceuta y Melilla es un derecho histórico de Marruecos” y que nadie podrá disuadirles de alcanzar sus objetivos. En la misma línea de recriminaciones veladas y de exigencias calculadas dictadas a un “alumno descarriado”, El Fassi abordó con Zapatero los derechos de los inmigrantes marroquíes en España, el necesario apoyo de Madrid a “la integración definitiva del Sahara marroquí a la madre patria”, así como los temas de la cooperación, las inversiones y el apoyo del gobierno español a los esfuerzos modernizadores de Marruecos.
El presidente del Gobierno dedicó una gran parte de su intervención a convencer a su interlocutor de los beneficios que traerá a Marruecos el proyecto francés de la Unión por el Mediterráneo, y la necesidad de que los países del Magreb resuelvan sus diferencias y reanuden la cooperación regional en el seno del organismo que vio la luz en 1989, la Unión del Magreb Árabe, y que está paralizado por el enfrentamiento entre Marruecos y Argelia acerca del conflicto del Sahara Occidental. Así lo han dejado filtrar fuentes del gobierno marroquí.
En la agenda de discusiones estuvo presente la reunión bilateral entre los dos gobiernos que, al parecer, será organizada en noviembre próximo en España, y que se haría por lo tanto con un año de retraso.
Zapatero, recibido por Mohamed VI
Una hora duró el encuentro entre el presidente español y su anfitrión el monarca alauita. Después de haber sido zarandeado por el primer ministro marroquí, Rodríguez Zapatero fue llevado al Palacio de la localidad – el monarca posee no menos de 25 palacios distribuidos en todas las ciudades de Marruecos, cuyos costos gravan el erario público – donde Mohamed VI “le recibió en audiencia” según la fórmula protocolaria en uso. Poco o nada ha trascendido del encuentro, pero el lugar elegido para el mismo, el recibimiento dado al mandatario español, los reproches del primer ministro y el clima de las relaciones bilaterales, lo dicen todo.
Los consejeros palaciegos, estrategas, analistas y diplomáticos del Reino marroquí, sabían que quien más necesitaba de un éxito de la visita era el presidente español, y no el monarca alauita. Desde el Palacio Real se ha contemplado esta visita con más peso en los problemas internos españoles que en las relaciones bilaterales, excelentes en el terreno económico y financiero, y bastante pobres en el político e institucional. Por ello se habló más de la inminente reunión de la Unión por el Mediterráneo la próxima semana en Paris, que de los intereses hispano-marroquíes.
El rey Mohamed VI hizo saber, pocas horas antes del viaje de Zapatero que, contra su costumbre, estará presente en París, como para restar méritos a la insistencia española en lo bien fundado del proyecto. Marruecos espera, además, ser la sede del secretariado general de la UPM, y no se ha manifestado en cuanto a la pretensión española de que Barcelona se convierta en su sede principal. Es más, si Francia plantea oficialmente su interés de que sea Marsella, nadie duda de que contará con el apoyo del Rey marroquí.