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el nobel de la paz pide atención a oriente medio

La gala de los Nobel defiende la libertad de conocimientos y de expresión

miércoles 10 de diciembre de 2008, 16:55h
El rey Carlos Gustavo de Suecia entregó en Estocolmo los premios Nobel de Física, Química, Medicina, Literatura y Economía en una ceremonia en la que se recordó, en el 60 aniversario de la Declaración de Derechos Humanos, la importancia de la libertad de expresión y de intercambiar conocimientos.

La solemne ceremonia, celebrada en el Konserthuset (Sala de Conciertos) de la capital sueca, fue abierta por el presidente del Consejo de la Fundación Nobel, Marcus Storch, con un discurso dedicado a la labor de las universidades y en el que destacó especialmente el aniversario de la Declaración.

Estamos en un momento, dijo, en el que hay "una inquietante tendencia" a "más y más restricciones a la libertad de expresión" en un "creciente número de contextos en todo el mundo. Hay un grave riesgo de que se evolucione hacia lo que es, para la mayoría de nosotros, una dirección errónea".

Un discurso que antecedió a la entrega de los premios, que se desarrolló en el mismo orden en el que Alfred Nobel citó en su testamento, en 1895, las áreas en las que debía instituirse un galardón internacional, es decir: Física, Química, Medicina, Literatura y, en último lugar, Economía, que se unió a la lista en 1969.

Antes de la entrega de cada uno de los premios, un miembro del comité Nobel de cada área realizó una breve presentación del premiado y de su trabajo.

Con la ausencia de Yoichiro Nambu -uno de los premiados en Física-, sus colegas Makoto Kobayashi y Toisihide Maskawa fueron los primeros en recibir la medalla, el diploma y el cheque por valor de 10 millones de coronas (un millón de euros o 1,22 millones de dólares) que les acreditan como premio Nobel.

Un galardón que recibieron por sus descubrimientos en física subatómica y más en concreto, por demostrar la asimetría del universo y, por tanto, su origen. Asimetría que fue comparada por Lars Brink, miembro del comité Nobel de Física, con los retratos de Dora Maar realizados por Picasso.

A continuación fue el turno de Osamu Shimomura, Martin Chalfie y Roger Y. Tsien, galardonados con el Nobel de Química por descubrir la proteína fluorescente verde, que ha permitido hacer visibles a las células y poder así observar el desarrollo de las enfermedades.

En Medicina, Harald zur Hausen fue recompensado por establecer la conexión entre el papiloma humano y el cáncer cervical, y Francoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier, por aislar el virus VIH, causante del sida.

Tras los premios más científicos, el profesor Horace Engdahl, secretario permanente de la Academia Sueca, presentó a Jean-Marie Le Clézio, Nobel de Literatura, de quien destacó el cambio que supuso en su producción literaria el tiempo pasado en América Central y el contacto con la cultura indígena.

"Descubrió que es realmente un indio, pero uno pobre", afirmó Ebghdal, que también resaltó que "pocos autores han descrito de forma tan convincente cómo las culturas y lenguas mueren a regañadientes".

Cerró la entrega de premios el de Economía, al estadounidense Paul Krugman, un crítico del neoliberalismo que ha formulado teorías que ayudan a entender la rápida urbanización mundial, el declive rural y la geografía económica.

Una ceremonia sin sorpresas en la que todo estaba calculado al milímetro y que comenzó, a la hora en punto, con la llegada de la familia real al completo con todo el auditorio puesto en pie y en la que se pudo escuchar música de Mozart -la Marcha en Re Mayor "Haffner" e "Isis y Osiris", de la Flauta Mágica-; Gioacchino Rossini -la "Calumnia", del Barbero de Sevilla- y Hugo Alfvén -"The Queen of Sheba's Festivity March".

Con un guiño al cine con la interpretación de "Otto e mezzo", compuesta por el italiano Nino Rota para la película del mismo título de Federico Fellini.

Una música chispeante que dio un poco de calor a una austera ceremonia en la que hasta los galardonados tuvieron que seguir un estricto protocolo que les marcaba realizar tres reverencias -al rey, a los miembros de la Academia y al público- para sentarse después sin decir una palabra.

Sólo el estadounidense Chalfie se lo saltó ligeramente al lanzar un beso al aire destinado a sus familiares

Ahtisaari recibe el Nobel de la Paz y pide soluciones al conflicto de Oriente Medio
El ex presidente de Finlandia Martti Ahtisaari instó al presidente electo de EEUU, Barack Obama, a darle prioridad "alta" al conflicto de Oriente Medio, que calificó del "mayor reto" actual para la paz.

Durante su discurso al recibir el premio Nobel de la Paz 2008 en el Ayuntamiento de Oslo, Ahtisaari pidió también a la UE, Rusia y la ONU que "se comprometan en serio para que se pueda encontrar una solución a la crisis que se extiende de Israel y Palestina hasta Irak e Irán".

El Comité Nobel Noruego galardonó a Ahtisaari por sus "importantes esfuerzos en varios continentes y durante más de tres décadas para resolver conflictos internacionales", sobre todo en Namibia, Kosovo y la región indonesia de Aceh.

"Todas las crisis, incluida la de Oriente Medio pueden ser resueltas. La solución requeriría una contribución de las partes envueltas y de la comunidad internacional en conjunto", dijo Ahtisaari minutos después de recibir el diploma y la medalla del premio de manos del presidente del Comité Nobel, Ole Danbolt Mjøs.

La situación en Oriente Medio pone en entredicho la credibilidad de la comunidad internacional, señaló el galardonado, quien rechazó por simplista el argumento de que todo obedece a tensiones entre religiones, ya que éstas son "amantes de la paz" y pueden ser una "fuerza constructiva" en el proceso de negociaciones.

"No podemos seguir año tras año pretendiendo simplemente que hacemos algo para mejorar la situación en Oriente Medio. También hay que conseguir resultados", declaró en su discurso en el Ayuntamiento de Oslo ante un millar de invitados, entre ellos los reyes noruegos Harald V y Sonia y los príncipes Haakon y Mette-Marit.

El creador de la organización Iniciativa para la Mediación de Crisis (CMI) se refirió también a la crisis financiera internacional, que refleja la importancia del "compromiso" de la comunidad internacional en la cooperación para el desarrollo, que de paso es la medida "más efectiva" para frenar el terrorismo.

Una reducción en la ayuda exterior sería "desastrosa", dijo el premiado.

La resolución de los conflictos es una cuestión de "voluntad", todos pueden ser resueltos y no hay excusas para "eternizarlos", señaló Ahtisaari, que criticó la "pasividad" e "impotencia" de la comunidad internacional en algunas situaciones.

El ex presidente finlandés destacó que la ONU proporciona el marco adecuado para las iniciativas de paz y recordó a los países miembros la importancia de reforzar esta organización.

Ahtisaari, de 71 años, definió el papel de mediador como una mezcla de "capitán de barco, médico, comadrona y profesor" y minimizó su importancia al recordar que sólo las partes en conflicto pueden hacer que se logre la paz.

Su compromiso por la paz le viene desde niño, recordó: como miles de finlandeses, tuvo que emigrar a los 2 años con su familia a causa de la reestructuración de la frontera finlandesa en la región de Carelia, motivada por la invasión de la URSS.

En la alocución previa, Mjøs hizo un repaso a los "méritos" de Ahtisaari, si bien reconoció que se le da el premio por su labor en tres décadas y no por logros obtenidos el año precedente, como dejó escrito en su testamento Alfred Nobel, creador de los galardones.

"No es fácil tomar cada frase de la voluntad de Nobel de forma absolutamente literal", dijo Mjøs.

Ahtisaari sucede en el palmarés del premio al ex vicepresidente de EEUU Al Gore y al indio Rajendra Pachauri, que preside el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, galardonados en 2007 por construir y divulgar un mayor conocimiento sobre el cambio climático e impulsar medidas para contrarrestarlo.

Antes de la ceremonia -en la que se interpretó música de Bach, Beethoven y el finlandés Sibelius-, Ahtisaari participó en un acto con niños organizado por la ONG Save the Children y fue recibido en audiencia por los reyes en el Palacio Real.

Dentro de unas horas se celebrará una procesión de antorchas en honor a Ahtisaari y el banquete de gala.

El Nobel de la Paz, dotado como el resto con 10 millones de coronas suecas (unos 950.000 euros o 1,2 millones de dólares), es el único que se falla y otorga en Oslo, por voluntad expresa de su creador, Alfred Nobel; los otros cinco se entregan a las 16.30 horas (15.30 GMT) en una ceremonia en el Konserthuset de Estocolmo.
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