opinión
Miércoles, 4 de junio de 2008     Edición de las 10:00

POR LIBRE
Puede ganar Rajoy y gobernar Zapatero

Según van las encuestas y las cábalas, el 9 de marzo puede ganar cualquiera, pero cualquiera por los pelos. Está claro que si Zapatero obtiene un sólo escaño más que Rajoy, sus amigos nacionalistas y comunistas se lanzarán en tromba para que gobierne y, de paso, para que les siga regalando suculentas transferencias, estatutos de barra libre y lo que haga falta.

La cuestión es si gana Rajoy por un puñado de votos. ¿Quién le apoya? Los escaños del grupo canario son insuficientes. Supongamos, y parece mucho suponer, que CiU, como todavía no se ha pasado por el notario, acepta negociar con el PP ante la sesión de investidura. ¿A cambio de qué? ¿Está dispuesto Rajoy a retirar el recurso de inconstitucionalidad del Estatuto catalán? No parece probable. ¿Está dispuesto a permitir el acoso que sufre el castellano en Cataluña? No debería. Pues si no pacta; es decir, si no cede en éstas y en otras tantas cuestiones, parece difícil que logre el voto de los nacionalistas catalanes. Y es bien sabido, que el resto del arco parlamentario no se acerca al PP ni por asomo.

Ante esta situación, Zapatero puede hacer dos cosas. La primera, postularse como presidente y con los apoyos de sus conocidos socios, salir investido. Sería la primera vez que tal cosa ocurriera en la democracia española. En algunas autonomías y en muchas ciudades, el PSOE gobierna con los nacionalistas, a pesar de que el PP obtuvo más votos y escaños. Pero, de momento, nunca ha salido elegido del Parlamento español un presidente sin haber ganado las elecciones generales.

Puede optar, entonces, Zapatero por una segunda fórmula. Más sibilina y más letal. De acuerdo con los nacionalistas y los comunistas, siempre de acuerdo, dejan que Rajoy salga investido presidente del Gobierno en minoría. Todos ellos se llenan la boca con la palabra democracia por haber permitido gobernar al partido más votado, a pesar de que, juntos y revueltos, podrían haberlo impedido.

Pero, luego, a la hora de legislar, a la hora de gobernar, Rajoy se encontrará con un muro insalvable, pues le irán tumbando en el Parlamento todas las iniciativas, todas las propuestas. Y al poco tiempo, escasos meses después, Zapatero proclamará a los cuatro vientos la crisis política, el colapso en el que se encuentra España por la actitud reaccionaria, retrógrada, insolidaria, etc, etc del Gobierno de Rajoy. Entonces, cediendo a los ruegos encarecidos de su entorno, casi obligado por las circunstancias, dejándose querer y dejándose jalear, se postulará como el salvador de la patria. En una moción de censura, en un visto y no visto, Zapatero vuelve a la Moncloa en loor de multitudes.

Así, Rajoy puede ganar las elecciones y, antes o después, gobernar Zapatero. Sería la primera vez. Pero el PSOE y sus amigos lo justificarían sin pudor, sin rubor. Por el bien de España o, mejor, del país. Cada uno del suyo, claro.

Joaquín Vila


JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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