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Unzué: “Todavía tendremos sustos pero te garantizo que la voluntad de la gente del ciclismo ha cambiado”

El Imparcial entrevista a Eusebio Unzué, director del Team Movistar. El guía de los triunfos de Miguel Induráin y Perico Delgado, repasa la situación del ciclismo español, los fantasmas que estuvieron a punto de arrinconar una trayectoria inigualable que se extiende ya hasta los 40 años de duración y el futuro que ha diseñado para su equipo y para el deporte que tanto ama y defiende.

Diego García

18-01-2013

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El ciclismo español afronta 2013 con una amplia sonrisa. La consecuencia lógica de la correlación notable de triunfos alcanzados en la carretera en la pasada temporada es arrancar el nuevo año en una nube de optimismo e ilusión. La amplia cosecha de logros que ha encumbrado a Joaquím Rodríguez como mejor corredor del mundo y ha recuperado el brillo olvidado de la Vuelta España con el retorno a la excelencia de Alberto Contador y Alejandro Valverde, ha impregnado de esperanza a la comunidad ciclista nacional. Si bien todavía no goza de una salud estabilizada en lo relativo a patrocinadores, sueldos y equipos de élite, la calidad que desprende la carretera patria y el fortalecimiento de los referentes actuales despejan el horizonte a pesar de los fantasmas que sobrevuelan sistemáticamente el seno del ciclismo español con ecos de dopaje.

El punto de inflexión que despertó de la depresión deportiva, financiera y estética (en cuanto a imagen pública) al mundo de la bicicleta nacional se encuentra hace un par de años. El 12 de agosto de 2010 se publicaba en los medios de comunicación el acuerdo que limpiaba el cielo de nubarrones. La estructura deportiva más importante del ciclismo español perdía su patrocinador, tras más de 30 años de gloria, y quedaba condenada al olvido más cruel: el de los triunfadores. Pero en aquellos meses de dramática lucha por sobrevivir, colmada de extenuación psicológica, Eusebio Unzué y su equipo lograron una alianza con Telefónica de la mano de Luis Abril, secretario general de Presidencia del gigante de las telecomunicaciones de aquel entonces y eterno amante del ciclismo.

La situación ha sido muy complicada”, nos confesaba Unzué en la presentación de aquel proyecto vital para el deporte patrio que paso a llamarse Team Movistar. “Sabíamos que había posibilidades de encontrar una firma que diera continuidad al proyecto, pero también sabíamos que estas cosas no se pueden dar por hechas hasta que no están firmadas, por lo que cuando se cerró todo, fue un gran alivio”, relataba abandonando el aplomo que su exitosa experiencia le otorga al recordar la asfixia que sometía a su equipo tras la negativa de financiación de Caisse d´Espargne, ahuyentado por la inhabilitación sufrida por Alejandro Valverde, salpicado por la “Operación Puerto”.


Dos años después, volvemos a charlar con el maestro de la dirección de ciclistas. Un ser humano sencillo capaz de guiar a Miguel Induráin a lo más alto del Tour de Francia y convencer al ciclismo planetario de que la altura de “Miguelón” no significaba un muro cuando la carretera se empinaba en los Alpes. La sonrisa corona un semblante tranquilo. Cansado pero feliz. Agotado de atender a medios y aficionados que le paran para transmitirle parabienes por haber brillado en 2012 y satisfecho por haber recuperado la estabilidad de su proyecto, la estructura deportiva que cuida y diseña desde la paz de su Navarra natal.

Hemos pasado por momentos muy difíciles y todavía los estamos sufriendo”, avanza al recordarle nuestra última charla. “Son las secuelas de errores históricos del pasado que aún no han finalizado y esos importantes errores han puesto en cuestión este deporte”, señala.

Al introducir en la reflexión la hipotética receta del éxito que alimenta su prolongada carrera deportiva, Unzué dirige la fórmula, casi de forma inconsciente, del terreno técnico hacia la lucha por conseguir el apoyo de los patrocinadores, esbozando la realidad del ciclismo patrio de forma meridiana: “Conseguir la confianza de nuestros sponsors es la clave de nuestra estructura. Desde los 80, ininterrumpidamente, hemos tenido la gran suerte de que Reynolds, Banesto, Baleares, Caisse d´Espargne y ahora Telefónica y Movistar hayan elegido este deporte y a nuestro grupo como medida para trasladar su imagen al mundo. Gracias a eso hemos dispuesto de presupuestos que nos han permitido tener buenos corredores y con ellos han llegado los grandes resultados”. La humildad de este arquitecto de gloria excluye de la respuesta el trabajo gris, el entrenamiento, el diseño y cuidado a medio y largo plazo de camadas de canteranos que se transforman en los peones de un equipo dominador y el olfato del inversor en talento.

Eusebio expone su balance de la pasada temporada -quinto mejor equipo del mundo, mejor de la Vuelta a España, 29 victorias- salpicando su relato con las gotas del trabajo silencioso que encumbra su labor. “La temporada fue magnífica, en cuanto a número de victorias y la calidad de muchas de ellas. La llegada de Alejandro Valverde compensó la falta de liderazgo que tuvo el equipo el primer año y, eso, añadido a que tenemos la suerte de trabajar durante unos años con un grupo de jóvenes que se encuentran en estos momentos a punto de dar un salto cualitativo, son los motivos sobre los que basamos las ilusiones de esta temporada”.

No en vano, Unzué exhibe la sabiduría necesaria para captar el paso del tiempo y las transformaciones que exige el ciclismo moderno a los clubes. A pesar de cumplir 40 años al frente de un bloque de corredores, el gerente del Team Movistar ha flexibilizado su metodología de trabajo para seguir el ritmo del cambio. “Recuerdo que en nuestras primeras concentraciones veníamos con los corredores y cuatro o cinco auxiliares y ahora movemos más de cincuenta personas entre osteópatas, dietistas, biomecánicos, marketing y comunicación, así que hay que adaptarse a los nuevos tiempos y en ello estamos”, nos explicaba hace un par de temporadas.

La entrega de protagonismo a los elementos recién llegados al equipo para obtener la salsa correcta -Alejandro Valverde no es más importante que el último mecánico contratado- se ha sumado a la apuesta por una plantilla más versátil, configurada por corredores de todo tipo y pelaje. La inclusión de jóvenes en el trabajo de cantera y la ruptura de los prejuicios históricos que pesaban sobre el rendimiento de corredores oriundos de latitudes exóticas para este deporte son señas de la actual identidad de su obra. Corredores colombianos, costarricenses, polacos, portugueses completan todos los roles a repartir en un equipo que quiera destacar en el ciclismo moderno. “Tenemos una segunda línea de corredores muy prometedora. Lo decimos porque sabemos que el paso del tiempo y la experiencia juegan un peso muy importante con esa segunda línea. Son hombres que están a punto de pasar ese punto. Lo están haciendo muy bien y nos llevarán a la excelencia”, afirma.

La tecnología se ha unido al ciclismo. El concepto tecnológico, denostado en los primeros años de experiencia deportiva de Unzué, parece dejar fuera de juego a quién no la incluya en su estructura de trabajo. En este sentido, el director del Team Movistar, nos ofrece su diagnóstico.

Por un lado hay un cambio de mentalidad evidente en el ciclismo. Hemos apostado por medios y formas de trabajo que aunque no sean milagrosas ni vayan a ayudar a hacer cambios espectaculares, si van a ayudar a mejorar. En este ciclismo de los últimos años donde la máxima igualdad es el denominador común, cualquier cosa de este tipo, como la llegada del CRC con Mikel Zabala y su equipo -en alianza con la Universidad de Granada-, algún día puede ser definitiva para que esa pequeña diferencia sea la que nos haya permitido conseguir la victoria. Antes no se creían en estas cosas y no tenían cabida”.

El mentor de los éxitos en terreno francés de Perico Delgado y Óscar Pereiro, desarrolla su análisis bajo la necesidad instintiva de recalcar el sendero que sigue su amado deporte de un tiempo a esta parte: “El ciclismo camina en otra dirección que nada tiene que ver con lo que estamos asociados por los errores de nuestro pasado”. “Es cierto que no podemos garantizar el riesgo cero”, asume, “pero sí te puedo garantizar que la voluntad de la gente del ciclismo ha cambiado y no queremos cometer errores porque lo estamos pagando muy caro”, sentencia evitando verbalizar la palabra que ha emborronado la belleza del ciclismo desde el “Caso Festina” de 1998.

Dejando atrás los nubarrones del pasado, la charla gira hacia lo deportivo, el abecedario de Eusebio Unzué. Es entonces cuando tiene cabida establecer comparaciones en la preparación de Miguel Induráin y Alejandro Valverde, el pasado y presente del proyecto navarro. Se abre una ventana de la fórmula ganadora que Unzué se apresura a cerrar, celoso de los ingredientes que alimenta a su familia deportiva. “Siendo muy diferentes, el objetivo común es conseguir fines, en función de las características de cada uno. Yo he aprendido de los ciclistas. La experiencia y el paso de la vida de estos 40 años, compartiendo muchas horas con ellos, me ha dado el método. Al final, el trabajo es casi igual para todo el mundo y lo importante es fijar objetivos dependiendo de las características particulares de cada corredor”.

Entregamos el protagonismo a Valverde, el eje sobre el que gira el Team Movistar desde su regreso a las carreteras en enero de 2012. “El objetivo de Alejandro es ir al Tour y es consecuencia del año pasado porque demostró que después de 20 meses sin competir podía volver por sus fueros y tanto en Francia como en la Vuelta demostró que ha adquirido la experiencia y madurez necesarias”, explica. Unzué culmina su repaso de la vuelta de su máximo exponente destacando que “lo que es más importante y que le va a ayudar a progresar es la confianza en sí mismo que ha ganado”. “Esta ha sido su mejor victoria, la seguridad que ha alcanzado como consecuencia del gran año deportivo”, concluye.

La conversación con este referente del deporte español no gozaría de un cierre pertinente si recordar tres situaciones que han enturbiado la corriente positiva que encabeza. La primera cuenta con Euskaltel Euskadi como protagonista. El club vasco anunció el pasado año que se veía obligado a abandonar su romántica filosofía —similar a la aplicada por el Athletic Club de Bilbao- para corresponder a las exigencias que la UCI impone para competir en la élite ciclista. La opinión de Unzué al respecto es firme. “El modelo Euskaltel hasta finales de 2012 ha sido modélico, un motivo de orgullo y de país como se ha considerado en Euskadi, ya que han sido capaces de conseguir cosas importantísimas gracias a la labor de Miguel Madariaga y de su equipo de colaboradores. Pero con la evolución del ciclismo han llegado unas nuevas reglas de juego, han tenido que elegir entre lo que han hecho, que creo es lo correcto, o continuar con ese modelo sentimental, admirable, pero que de haberlo mantenido no les permitiría estar en la primera línea mundial que es donde están desde hace muchos años y creo han hecho méritos para continuar”.

PuritoRodríguez ha comprobado como a pesar de convertirse en el mejor corredor del mundo en 2012, no podrá correr las grandes carreras si sigue en su equipo ya que el Kathusa no ha recibido la licencia del World Tour. El mejor del año debe buscarse equipo para seguir en la élite. Eusebio expresa el sentir del ciclismo patrio sobre la situación que sufre uno de los grandes ciclistas que han pasado por sus manos: “Es muy duro que a estas alturas de la temporada todo esto esté en el aire. Son de esas cosas inconcebibles que a veces pasan en nuestro deporte. Desde luego, es dramático que el líder del World Tour, el primer corredor de la clasificación mundial del año pasado, se vea en estas necesidades”.

Por último, despedimos la conversación con Unzué abordando uno de los temas incómodos para los profesionales del ciclismo. Un argumento que despierta sentimientos y pasiones encontradas. La caída de Lance Armstrong. “Hay una parte de admiración por todo lo que ha sido capaz de hacer y por esa imagen que ha creado en torno a haber sido capaz de sobrevivir a un cáncer y que le ha hecho el personaje histórico del deporte del ciclismo”, avanza. “Pero desgraciadamente está aún por demostrar y es reprobable cualquier actitud negativa que haga cualquier corredor, incluido Armstrong, por jugar con ventaja. Las trampas, si las ha habido, tienen que ser sancionadas”, señala. Antes de abandonar la sala acuciado por los compromisos inherentes al éxito y a convertirse en la cabeza visible de un proyecto deportivo auspiciado por una compañía gigante, nos despide transmitiéndonos su provisional respeto a la figura de Armstrong y lanzando un tímido “yo espero que algún día nos lo aclaren”.






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