El informe
toma nota del “moderado dinamismo de la actividad económica del primer trimestre de 2011”, pero señala (
como es claro) que “no bastó para revertir la situación desfavorable del mercado de trabajo”. Y añade: “De este modo, la tasa de reducción del
empleo se moderará un poco, cerca de una décima, situándose en el 1,0 por ciento interanual en el mes de junio. Durante la segunda mitad del año, el proceso de caída de la tasa interanual del total de ocupados proseguirá, aunque a un ritmo muy pausado, ya que una vez finalizada la temporada de verano se espera observar de nuevo retrocesos en el empleo. Con esta dinámica, no será hasta mediados del año 2012 que empiece a crearse empleo, una vez la economía avance a un ritmo algo más rápido”.
El convencimiento de que Grecia no va a recuperarse a tiempo para pagar sus deudas es cada vez mayor, y ya se buscan otras opciones. Una de ellas es rescatarla del rescate, es decir, darle todavía más dinero para que tenga el tiempo suficiente como para corregir su insostenible situación fiscal. Es una opción. De hecho, el Eurogrupo se reúne el próximo 16 de mayo para darle un respiro a Grecia en los siguientes términos: Alargar los plazos de reducción del
déficit, alargar también los plazos de devolución de los préstamos y rebajar el interés. Es más, estudian conceder ayudas nuevas. Y ya se habla de permitirle hacer “quitas”, es decir, dejar de pagar una parte a alguno de los inversores privados. Es decir, se tira la toalla con Grecia y se plantea la posibilidad de una reestructuración.
Pero que no cuenten con
Gran Bretaña. Ha dicho el ministro de Economía, George Osborne: “No nos veo firmando un cheque directamente del contribuyente británico al griego o el portugués. Irlanda fue un caso especial”. Y no es porque no reconozca cuál es la situación: "Los mercados ven con escepticismo lo que ocurre y sospecho que voy a tener que dedicar buena parte de mi tiempo durante las dos próximas semanas a reuniones con otros ministros de Finanzas europeos para ver cómo podemos ayudar a los griegos". Desde el punto de vista británico hay al menos tres razones para no participar en el rescate a Grecia. En primer lugar, es un esfuerzo probablemente inútil, en segundo lugar sería para beneficiar al euro, una moneda que no comparten, y en tercer lugar la propia Gran Bretaña está en una situación financiera difícilmente sostenible. Recordemos que el primer presupuesto de Osborne vino con unos recortes del 19 por ciento del gasto. Era eso o la quiebra segura y casi inmediata.
Pero no es la única opción. El pasado viernes,
Der Spiegel dijo que Grecia estaba estudiando la posibilidad de salir del euro. Este domingo, como señala
Libre Mercado, el presidente del IFO alemán ya pide que Grecia siga ese camino.
Ah, la recuperación. Es evidente, por un lado, pero por otro inaprensible. Cuando uno quiere asirla con las manos se desvanece de entre los dedos. De hecho, a excepción de los países emergentes (aquí hemos destacado el caso, menos conocido, de África), esa recuperación parece desinflarse. Y ello ha arrastrado al mercado de materias primas. El petróleo ha caído en los últimos días un 10 por ciento. El West Texas está, en el momento de escribir esta crónica, ligeramente por encima de los 98 dólares, y el brent en los 108,70. Por lo que se refiere a los alimentos, los últimos informes de la
FAO muestran una estabilización de los precios, un receso en la subida continuada desde hacía ocho o nueve meses. También se suele meter en este paquete al oro (que no obstante sigue su escalada) y a la plata (que ha caído mucho en los últimos días después de un importante rally), a pesar de que no son sólo materias: son también activos monetarios. Y en un momento de colapso de las monedas fiduciarias no es probable que su cotización caiga.