Alejandra Ruiz-Hermosilla
ALEJANDRA RUIZ-HERMOSILLA es redactora jefe de EL IMPARCIAL.
PH CERO
Zapatero, tarde, mal, poco y doloroso
El presidente del Gobierno ha anunciado una batería de medidas más que drásticas para reducir el déficit público una semana después de decirle a Rajoy que ni por asomo iba a implementar esa serie de recortes. De por medio, una llamada nocturna de Obama para meterlo en vereda, un tirón de orejas de la UE y una visita a domicilio del FMI.
Se trata de un desmentido general de Zapatero a sus propias declaraciones y actuaciones para con sindicatos, empresarios, oposición y ciudadanos desde que ocupó La Moncloa. Ha anunciado que va a hacer todo lo que lleva seis años diciendo que no iba a hacer.
Y se trata de una improvisación obligada que castiga a los más vulnerables (pensionistas, madres, funcionarios y dependientes) y amenaza con mayores impuestos a las rentas más altas, en manos, mayoritariamente, de quienes generan empleo y riqueza.
Pero los españoles podríamos habernos ahorrado este cáliz si el Ejecutivo hubiera empezado a hacer su trabajo cuando en el verano de 2008 los expertos y los analistas -un atajo de antipatriotas, en boca de Zapatero- pronunciaban ya la palabra crisis para referirse a la economía española. Si entonces se hubieran acometido las reformas estructurales que todos los especialistas recomendaban (léase reforma laboral y adelgazamiento del sector público) hoy no tendríamos que haber sufrido el importante recorte de derechos sociales que nos ha infligido el presidente y mañana no tendríamos que padecer la subida de impuestos que prepara Zapatero.
Incluso a fecha de hoy, hay otro modelo de reducción del déficit público que no machaca los de siempre ni condena el futuro. Lo ha descrito Mariano Rajoy en el Congreso y consiste en suprimir ministerios, recortar subvenciones y evitar la duplicidad de funciones y, por tanto, gastos entre las distintas administraciones, además de las reformas estructurales por todos sabidas menos por Zapatero.
La realidad es que las más que drásticas medidas anunciadas por el presidente supondrán, millón arriba, millón abajo, un ahorro de 15.000 millones de euros hasta 2011. Es lo que el Gobierno se había propuesto. Pero la realidad también es que la UE nos obliga a rebajar nuestro déficit público hasta el 3 por ciento del PIB en 2013 desde el 11,2 por ciento que registra ahora. Es decir, que en tres años tenemos que recortar unos 80.000 millones de euros, que Zapatero nos ha dejado mirando a Pamplona para ahorrar sólo 15.000 millones en año y medio, y que aún nos quedan 65.000 millones por recortar entre 2011 y 2013. La respuesta a la inevitable pregunta de cómo lo va hacer es que los impuestos que pagan los daneses van a ser una broma al lado de los que vamos a tener que pagar nosotros. Sobre todo, porque Dinamarca registra al mismo tiempo los salarios más altos del mundo.




