Pedro J. Cáceres
PEDRO JAVIER CÁCERES es crítico taurino y periodista.
TRIBUNA
El "despojo de oro"
El toreo es de pitón a rabo. De intensidad y continuidad.
De grandes ferias y de talanqueras.
De exquisiteces artísticas. De técnicas depuradas. De valor espartano, y, también, de espectáculo.
Igualmente de masas, heterogéneamente taurinas, aunque sea toreo de “polvaredas”.
De pellizco o de precisión.
De óle o de ¡uy! y ¡ay!
De cante o de cuento; a veces (“el pueblo es tonto y traga”. El Pipo, dixit)
Al toro, al medio toro, al toro medio, al buey o al becerro.
De Olivenza a Jaén; o al menos de Castellón o Valencia, a Zaragoza.
Tienden, eruditos y “gurús”, a simplificar el toreo a un solo matador: grande, como el toreo, ¡que es grandeza!; pero de ciclos muy sintetizados y escrupulosa selectividad a beneficio de “su” inventario en hierros y plazas.
Antonio Burgos replica, al hilo del desgraciado percance del subalterno Adrián Gómez, ubicando “el toreo” (con mayor altura de miras) en el esfuerzo y el sacrificio de todos los que se visten de luces y entregan su sangre o su vida, o su calidad de vida, también desde el anonimato de la plata o el azabache.
Perera ha sido sin duda el torero del año, con diferencia tan abismal que es difícil recordar en los últimos tiempos temporada tan arrolladora; y junto con Ponce, Juli y El Cid son el referente de las dos últimas campañas.
Además, El Cid con la inercia de tres años anteriores (de tal guisa de figura), El Juli una década, y Ponce va para veinte años; todos de forma ininterrumpida.
Si no son “el toreo” en exclusiva, si son gran parte y muy importante, la más, del toreo.
Por que “el toreo” es un arte sustentado en un ejercicio continuo de responsabilidad profesional.
Es “La Premier”, “El Calcio” o “La Liga”; todos contra todos, de principio a fin.
Es la temporada de Opera o… la NBA.
“El toreo” no puede reducirse a una “operación triunfo” (tan exitosa como efímera, “arranque de caballo andaluz y parada de burro manchego”) de jóvenes valores con reminiscencias de remedo de figura añorada por voluntariedad “guadianesca”, ni en un concurso individual de “mates” a imagen y semejanza de la gran estrella de los galácticos, Harlem Globertrotters (exhibición que no competición).
No.
¡El torero es grandeza!
Seca; valor cotizable al alza, tal que el oro. Pero no es metal precioso todo lo que reluce: hay de varios kilates, y paño de oro y baño de oro, todo en un poupurri.
Convendría que los de RNE —no los de “Clarín” —aclararan si su oreja, que la llaman “de oro”, es “fetén” o embalsamada como la de Van Ghog, cuya gloria fue post mortem.
En cualquier caso demasiado barata (tal las que se cortan en pueblos y talanqueras; “despojos” — dicen, los propios taurinos —) : dos minutos de supuesta exclusiva en clara componenda y sin repercusión alguna por el burdo “apaño” y la vacuidad e indolencia de las palabras, les equipara a las manipulaciones del “está pasando” o “la noria” de Telecinco.
Salió el “Gran Hermano” previsto. Pobre gente.
¡El torero es grandeza! Nunca sus delirios.
Pd.- Con todo respeto y admiración para los profesionales de Clarín y Tendido Cero que estuvieron a la altura de las circunstancias frente a la encerrona de un jurado de “tecnócratas del periodismo”, osados e intrusos, por legos en la materia, pero sumisos y serviles a la superioridad.




