RESEÑA
Grace McCleen: Un mundo soñado
domingo 27 de abril de 2014, 13:17h
Grace McCleen: Un mundo soñado. Traducción de Gemma Rovira Ortega. Salamandra. Barcelona, 2014. 352 páginas. 19,00 €. Libro electrónico. 11,99 €
Para todos, nuestra habitación cuando éramos pequeños se convertía en nuestro pequeño mundo. Allí estábamos a salvo de casi todo, y dábamos rienda suelta a nuestra imaginación, visualizando, como si fuese real, todo aquello que nuestros juegos infantiles nos permitían recrear. Posteriormente con la adolescencia las habitaciones de cada uno son una suerte de cueva que sirve de refugio y, en muchos casos, de aislamiento propio de esa edad y de esas peculiares relaciones con los padres.
En el caso de nuestra protagonista su habitación y, sobre todo, su maqueta de la ciudad en que la vive, se convierten en un tablero en el que finalmente resulta que se juega la realidad del mundo exterior. Judith vive impresionada y condicionada por el fundamentalismo religioso de su padre. Una férrea percepción de la fe y de la verdad moral sobre las cosas que le marca de forma indeleble. Pero es inevitable el choque de trenes cuando sale de su burbuja y se sociabiliza con sus compañeros de colegio. Podremos apreciar la crueldad que muestran con su comportamiento los más jóvenes. Una crueldad sin miramientos y en la cual se ataca, siempre que es posible, al punto más débil.
Por no hablar de cuando se llega a la violencia física como le ocurre a Judith que sufrirá una desagradable experiencia en la que uno de sus compañeros casi la ahoga al introducir su cabeza en la taza del inodoro. A consecuencia de esta humillación y del trato poco cordial con sus compañeros, Judith, en su imaginación, pensará en cómo devolver ese golpe. Obviamente, lo primero que llega a la cabeza es aquello del “ojo por ojo y diente por diente”, que sería inofensivo si no fuese porque, finalmente, sus deseos de venganza imaginarios tienen un reflejo en la realidad. Aparentemente, puede parecer que nos encontrando ante un magnifico don que todos desearíamos tener, pero no es fácil, y menos cuando se cuenta con el bagaje moral y religioso que nuestra joven protagonista ha ido recibiendo a lo largo de los años. Aprenderá que todo aquello que hacemos nos viene de vuelta, ya sea bueno o malo, y al final tendremos la recompensa o el castigo por alguna vía.
Con esta obra, la escritora galesa Grace McCleen nos adentra en una historia que nos va a conmover y nos hace ahondar en una cuestión tan delicada como la naturaleza de las creencias religiosas, un tema peliagudo pero que, sin duda, se afronta en esta ocasión desde una perspectiva interesante, como da buena cuenta la excelente acogida de esta novela. Volveremos a ser niños por un momento e imaginaremos qué nos habría pasado si un día después de haber estado jugando en nuestro cuarto, aquello que hemos imaginado tomase forma en la realidad. Esta es la otra grandeza de esta novela, la capacidad de empatizar con la protagonista y los acontecimientos en los que se ve envuelta.
Por Jorge Pato García