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RESEÑA

Guillermo Martínez: Yo también tuve una novia bisexual

domingo 24 de junio de 2012, 15:45h
Guillermo Martínez: Yo también tuve una novia bisexual. Destino. Barcelona, 2012. 201 páginas. 18 €

Sexo y teorías literarias se mezclan en este relato en el que un escritor argentino es invitado a dar un curso de Literatura Hispanoamericana en una universidad de Georgia, en la frontera con Alabama, en 2001, pocas semanas antes del atentado de las Torres Gemelas. Desde las primeras líneas se nos advierte que la universidad se encuentra en un pueblo de la América profunda, muy conservador, cerca del fuerte militar más grande de los Estados Unidos. Desatendiendo las advertencias de su colega, Ezequiel Paz, sobre la necesidad de guardar distancia con los alumnos y mantener abierta la puerta de su despacho, cuando atienda sus consultas, el protagonista sucumbe a los encantos de una de sus alumnas. Guillermo Martínez (Bahía Blanca, Argentina, 1962) señala en una entrevista la ironía en el título de esta novela con la que pretende abordar diferentes aspectos del sexo, sin recurrir a los enmascaramientos de cierta literatura no exenta de cinismo y vulgaridad.

Doctorado en Matemáticas, las novelas de Martínez han recibido importantes premios en su país, como la celebrada Crímenes imperceptibles, llevada al cine por Alex de la Iglesia con el título Los crímenes de Oxford. En Yo también tuve una novia bisexual lo que menos interesa, en el contexto de la universidad a donde llega el escritor, son las cuestiones académicas. Nadie se queja de la vigilancia a que están sometidos ni de la atmósfera plagada de prejuicios y luchas de poder. Al margen de unas normas implícitas, el protagonista vive en secreto sus encuentros íntimos con Jenny, mientras torea como puede los ataques de quienes critican y rechazan sus métodos. Pero la relación entre el profesor y el alumnado constituye el centro de atención de la comunidad académica. Aquí cobran relevancia los aspectos más superficiales debido a insidiosas interpretaciones, tanto de los textos elegidos, como de los trabajos asignados. Inevitable recordar novelas canónicas de la literatura norteamericana como La mancha humana, de Philip Roth, quien magistralmente pone en evidencia los extremos de la estupidez cuando la universidad, que suponemos a salvo de las mezquindades debidas a la ignorancia, desprecia el talento, los conocimientos y la valía intelectual, subordinados a los prejuicios y bajezas de los más mediocres. Desde esa perspectiva, esta novela es leve, en cuanto no pretende decir más de lo que el lector percibe en una primera lectura, lo que Martínez sustenta con las teorías de Italo Calvino quien, a su juicio, argumenta a favor de la levedad, tanto en el estilo como en lo estructural.

Así, Martínez combina una alta dosis de sexo con una pizca de misterio, en momentos de crispación social, de deseos de venganza, cuando los ciudadanos dan un giro hacia posturas más radicales, lo que ocurre entre muchos alumnos vinculados al ejército o a los servicios de inteligencia. En cuanto a Jenny, ésta responde al estereotipo de alumna, al que se añade una vida paralela que oscila entre la bisexualidad y la homosexualidad. Sus dilemas la llevan de una relación placentera con los hombres a una opción lésbica y tortuosa que implica su sometimiento y renuncia.


Por Consuelo Triviño Anzola
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