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RESEÑA

Jon Bilbao: Shakespeare y la ballena blanca

domingo 15 de septiembre de 2013, 13:24h
Jon Bilbao: Shakespeare y la ballena blanca. Tusquets. Barcelona, 2013. 230 páginas. 17 €
En cierta ocasión Jon Bilbao (Ribadesella, Asturias, 1972) señaló que Moby Dick era uno de sus libros de cabecera. Verdaderamente, la fascinación por la novela de Herman Melville se halla en la base de la última y ambiciosa obra de este escritor, que cuenta en su haber con varios libros de cuentos, como Bajo el influjo del cometa -que se alzó con los Premios “Tigre Juan” y “Euskadi de Literatura”-, y con las novelas El hermano de las moscas y Padres, hijos y primates, ganadora de la cuarta edición del premio “Otras voces, otros ámbitos”.

En la propuesta de Jon Bilbao -licenciado en Filología inglesa- a Melville se le une Shakespeare, lo que no resulta descabellado sino todo lo contrario, sobre todo si recordamos el confesado interés y admiración del primero hacia el segundo. y el que los estudiosos del creador del inolvidable personaje del capitán Ahab hayan localizado numerosas marcas y comentarios en las obras completas de Shakespeare que poseía. A esa realidad, Bilbao le da una vuelta de tuerca: ¿y si al autor de Macbeth se le hubiera ocurrido la idea de escribir una pieza sobre una ballena asesina, adelantándose a Melville?

Para darle verosimilitud e intriga a esta hipótesis, el novelista asturiano embarca al dramaturgo isabelino en el barco “Nimrod” -cuyo nombre evoca evidentemente el melvilliano de “Pequod”-, acompañado de Henry Wriothesley, tercer conde de Southanpton, su amigo y protector, y, según algunos, amante, y de una compañía teatral. El navío se dirige a Dinamarca, enviado allí en 1601 por la reina Isabel de Inglaterra, para rendir honores al rey Cristián IV con, entre otros agasajos, la representación ante la Corte danesa de Romeo y Julieta y de El sueño de una noche de verano. Pero el Nimrod sufre una accidentada travesía, pues se ve obligado a detenerse varias veces por escasez de viento y, y sobre todo, por el hostigamiento de una peligrosa y gigantesca ballena, que parece hambrienta de sangre. La tribulación organiza su caza, que no logra resultados.

En estas circunstancias, Shakespeare, a bordo del galeón, baraja la posibilidad de escribir una obra sobre esa ballena que les está haciendo el viaje imposible -no adelantamos si lleva a cabo o no su propósito-, a la vez que reflexiona sobre las condiciones de su trabajo como hombre de teatro, y en torno al propio proceso de creación, no solo escénico sino en general. Igualmente, analiza sus sentimientos en relación con el conde de Southampton.

Esta novela de Jon Bilbao, para la que se ha documentado profusamente -al final del libro consigna sus principales fuentes, vivificadas a través de la imaginación-, aborda así varias cuestiones intentando un equilibrio que, en términos generales, consigue. Se echa en falta quizá una mayor introspección psicológica de los personajes, aunque se presupone que no era este aspecto el que más interesaba en este caso al autor. El resultado es, pues, un relato que tiene mucho de metaliterario, pero que, no obstante, puede leerse también como una entretenida novela de aventuras.

Por Carmen R. Santos
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