RESEÑA
José Ovejero: Escritores delincuentes
domingo 16 de octubre de 2011, 13:52h
José Ovejero: Escritores delincuentes. Alfaguara. Madrid, 2011. 344 páginas. 18,50 €
Hay dos temas principales a analizar al hablar del último libro de Ovejero. La parte de los escritores y la parte de los delincuentes. Por supuesto, en la obra, las dos partes no se separan. Las separamos aquí para analizar. El análisis es eso, ya se sabe.
Desde el punto de vista de los escritores, este ensayo trata sobre aquellos que, en algún momento, hayan infringido la ley y que no lo hayan hecho por razones políticas. Es decir, se trata de delincuentes puros, de mangantes comme il faut, de gente que escogió o se vio abocada a romper las normas de la sociedad para conseguir algún provecho o satisfacer algún deseo personal. Señalaremos que, desde hace tiempo, desde que el estudio de la literatura quiso justificarse como ciencia, cundió el descrédito académico hacia los estudios biográficos. De vez en cuando algún movimiento extrema la postura y niega todo valor a los conocimientos sobre el autor. La obra, dicen, debe conocerse por sí misma, y nos da igual quién haya sido el carnicero de Kafka o quién se llevó la mejor cama de Shakespeare. Y, sin embargo, las biografías de escritores nos siguen interesando. Es innegable que tienden, además, un puente a la lectura. Al lector le gusta saber más sobre los autores que lee y que admira, en muchos casos –en este caso- a fuerza de exprimir un atractivo morboso. Hasta hace poco, los escritores cultivaban esa admiración del público por sus biografías, y se esforzaban por mantener viva el ansia de su público por quedar admirados.
Desde el punto de vista del delincuente, Ovejero ofrece un esquema recurrente con el que respaldar una tesis: el crimen es, sobre todo, un síntoma de la enfermedad social. Aunque el autor hace el esfuerzo consciente de señalar que el criminal, a fin de cuentas, es responsable de sus crímenes, la repetición constante de un desarrollo biográfico en el que las circunstancias de la infancia condicionan -muchas veces de forma demasiado determinista- el comportamiento del adulto futuro ejemplifica su posición en una polémica que él mismo reconoce como compleja, pero que no entra a explorar en profundidad.
Esta falta de incidencia no cabe anotarla en el debe del libro, que no aspira a ser un ensayo sobre ética ni sobre sociedad. Ese es otro libro que quizás Ovejero escriba algún día, quizás no. El que ha escrito ahora, en cualquier caso, se ve un tanto lastrado por este esquema biográfico recurrente. Este Escritores delincuentes es, cabe decirlo, un libro irregular. Hay una primera parte con vocación de prólogo y luego un par de capítulos difíciles de justificar. A continuación las biografías seleccionadas, algunas de las cuales parece que se han redactado de forma rutinaria, casi como entradas de enciclopedia, un poco por rellenar. Las buenas se ven enseguida. Algunas lo son porque el personaje es fascinante de por sí y porque obliga al autor a un acercamiento diferente. Personajes inasibles, de aquellos que parece que se balancean entre la tragedia y la comedia, dos géneros que, al final, se definen por la distancia a la que los veamos. Otras lo son por puro mérito del escritor, porque es él quien queda fascinado por el personaje y nos contagia de su entusiasmo. En este sentido, quizás las mejores páginas sean las dedicadas a la generación beat.
Por Miguel Carreira