RESEÑA
William Nicholson: La tierra de nuestros padres
domingo 23 de marzo de 2014, 14:42h
William Nicholson: La tierra de nuestros padres. Traducción: Pilar de Vicente Servio. Alianza. Madrid, 2013. 666 páginas.19, 50. €
William Nicholson es un nombre que de buenas a primeras puede pasar desapercibido si uno no es amante del Séptimo Arte, pero si mencionamos películas como Gladiator o Los miserables instantáneamente nos vienen a la cabeza esas dos increíbles historias cinematográficas, de las cuales este escritor fue el guionista. Sin duda, estos antecedentes nos ponen en disposición de encontrar algo bueno y sustancial entre las páginas de esta novela.
El título original en lengua inglesa es Motherland, más relacionado con el género femenino que el título traducido al castellano, pues son dos mujeres las que hacen que se inicie la andadura del relato. Alice y Pamela, nieta y abuela respectivamente, son la mecha detonante de esta historia que el propio autor ha denominado como una “historia de amor épica”.
Estas mujeres analizan, tras su primer y emocionado encuentro, las relaciones amorosas de su familia. Piensa Alice que la genética debe haber marcado la forma de amar y de relacionarse con el otro género en su familia, ya que su vida, la de sus padres e incluso la de su abuela Pamela, así lo atestiguan. Pero no es así, en su familia también ha habido una gran historia de amor con todos sus ingredientes y marcada por el entorno de la guerra.
La historia de amor entre Kitty y Ed se puede decir que se inicia del modo más clásico y romántico, un flechazo desde el primer momento en que se conocen. Pero como casi siempre suele ocurrir no todo va a rozar la perfección, ya que surgirá un tercer vértice que conforme el triángulo amoroso, Larry. A pesar de los sentimiento de Larry hacia Kitty ella solo tiene ojos para Ed y acabarán contrayendo matrimonio, pero será la guerra la que al poco tiempo les separe, ya que él caerá preso del ejército alemán en un desembarco que no fue el de Normandía y que fue un auténtico desastre para el bando aliado: el de Dieppe.
Iniciar una vida en común y no tener a esa persona amada al lado es una experiencia que hará que Kitty busque consuelo y apoyo en alguien de su total confianza como es Larry, que demostrará su camaradería y respeto hacia su gran amigo Ed dejando a un lado sus sentimiento hacia Kitty y ejerciendo únicamente como su amigo, consejero y paño de lágrimas.
Uno de los puntos fuertes de esta novela es la amplitud geográfica que recorre, ya que no nos vamos a sumergirnos únicamente en la Europa que sufre durante la Segunda Guerra Mundial. Son años en los que también se fragua la independencia de la India respecto del Imperio Británico, apareciendo un personaje como Mahatma Gandhi en estas páginas. Y para completar el viaje también tenemos la Jamaica postcolonial como un tercer escenario.
La tierra de nuestros padres es sin duda alguna una obra completa en la que se plasma la habilidad de William Nicholson a la hora de contar historias, ya sea en la gran pantalla o en una gran novela como es el caso.
Por Jorge Pato García