Pruebas nucleares francesas en el desierto
Argel y Rabat reclaman su soberanía sobre la zona de experimentación del Sahara
lunes 18 de enero de 2010, 18:07h
Medio siglo después de haber negociado las independencias de sus colonias en el Magreb, el régimen francés vuelve a colocar una bomba de relojería en el frágil equilibrio entre los países de la región. Tras aceptar indemnizar a las víctimas de los ensayos nucleares en el Sahara, París desencadena entre Argel y Rabat una nueva disputa para saber a quién pertenecía la zona en 1960.
Tras un interminable proceso administrativo, la Asamblea Nacional francesa y el Senado han adoptado la Ley que prevé indemnizar a las víctimas de las pruebas nucleares realizadas por Francia en el Sahara y en la Polinesia francesa entre 1960 y 1996. París ha decidido emplear una primera provisión de 10 millones de euros. El ministro de Defensa, Hervé Morin, se ha mostrado satisfecho por “este fin de un capítulo de la historia”.
Un comité presidido por un magistrado y compuesto de médicos y especialistas se encargará de tramitar las peticiones individuales de las víctimas, cuyo único procedimiento es presentar la demanda siempre que se encuentre afectada por alguna de las 18 enfermedades -principalmente cánceres- previstas por Naciones Unidas para el caso. Quedan sin embargo excluidos los niños nacidos con malformaciones cuyos padres sufrieron de la radiación atómica.
Francia ha querido de esta manera cerrar una página de su historia. Pero lo ha hecho activando una bomba de relojería que se añade peligrosamente a las ya execrables relaciones entre los dos vecinos del Magreb, Argelia y Marruecos
Reacción argelina
El asunto de los ensayos nucleares y sus consecuencias ha formado parte de las negociaciones diplomáticas franco-argelinas de los últimos años. Según Argel, las pruebas efectuadas en los polígonos argelinos de Reggan, Ain Ikker, Hamudia y Tan Afella, fueron decididas por De Gaulle. Francia habla de tres pruebas atómicas, mientras que Argel sitúa su número en 17, entre febrero de 1960 y febrero de 1966.
En Argel se constituyó una Asociación de víctimas de los ensayos nucleares, dirigida por el ex oficial del Ejército argelino Mohammed Abdelhak Bendjebbar, que estima el número de afectados en 30.000. Bendjebbar mandaba la unidad militar que entró en los polígonos cuando el Ejército francés abandonó Argelia en 1966. "Entramos sin la menor protección, no teníamos máscaras, ni trajes adecuados, ni contadores Geiger. Ignorábamos lo que nos íbamos a encontrar”, relata. Veteranos franceses y tuaregs argelinos han sido protagonistas de un film “Gerboise bleue” (El jerbo azul), del nombre en código de la operación militar francesa, proyectado en París y que ha causado gran conmoción. A pesar de la decisión del gobierno francés de indemnizar a las víctimas, el régimen de Argel guarda silencio oficial.
Marruecos entra en el debate
Otro tanto ocurre con el gobierno marroquí. El régimen de Mohamed VI todavía no se ha pronunciado al respecto pero en algunos sectores políticos se considera que Francia ha enviado una nueva manzana envenenada al Magreb.
La Asociación del Sahara Marroquí, un movimiento de la sociedad civil marroquí que reivindica las fronteras “históricas” del reino alauita, incluido el Sahara occidental, afirma que “en el momento de las pruebas nucleares francesas en 1960 al sur de Reggan, esta región era marroquí bajo protectorado francés”.
Como prueba de ello, el presidente de la ASM, Mohamed Reda Taujni, revela que “De Gaulle escribió una carta a Mohamed V, el abuelo del actual soberano marroquí, para informarle de la intención gala de realizar dichas pruebas nucleares, y que el Sultán respondió el 19 de abril de 1960 oponiéndose firmemente a las mismas”. En consecuencia la ASM pide a Francia que revise su versión de lo acontecido y que incluya a Marruecos como interlocutor en el asunto.
La polémica está pues, servida. Francia ha dado un paso importante al reconocer su responsabilidad, pero en la forma de hacerlo ha introducido el germen de la desconfianza y la disputa, se estima en medios políticos magrebíes. ¿Quién tiene razón? Argelia habla de unas fronteras admitidas internacionalmente y compulsadas por la ONU desde su independencia en julio de 1962. Marruecos habla de las fronteras anteriores.
Lo que sí es cierto es que ya en agosto de 1959, Marruecos encabezó una reunión de nueve países africanos en Liberia, junto con el Gobierno Privional Argelino (GPRA), que denunció “la intención de Francia de proceder a pruebas nucleares en el Sahara”. Y que Mohamed V pidió el 14 de agosto a la ONU que inscribiese en su orden del día este problema, algo que Francia tuvo que justificar meses más tarde, en noviembre, ante la Comisión política de la ONU.
Lo que no impidió que la Asamblea general de la ONU el 20 de noviembre de 1959, exigiese a Francia “abstenerse de realizar pruebas nucleares en el Sahara”.
Tras la explosión de la primera bomba francesa en Reggan el 13 de febrero de 1960, la monarquía alauita denunció la convención diplomática que unía a los dos países, y un mes más tarde Mohamed V reclamó la evacuación del Ejército francés de Marruecos. Páginas de historia que ya se creían olvidadas.