Ricardo Ruiz de la Serna

Ricardo Ruiz de la Serna

RICARDO RUIZ DE LA SERNA es analista político, abogado y profesor de técnicas de la propaganda y de la comunicación política de la Universidad CEU-San Pablo.

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ORIENT EXPRESS

De héroes, de jubilados y de tipos corrientes

18-06-2011

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Esta semana se han cumplido cien días de la tragedia de Fukushima. El Japón sufrió casi a la vez un terremoto, un maremoto y un accidente nuclear que ha dejado más de 15.000 muertos, 7.700 desaparecidos y 80.000 personas sin hogar. Tres meses después, hay más de cien mil efectivos de seguridad y rescate movilizados para hacer frente al desastre.

En las adversidades se miden los hombres. En la central de Fukushima, los trabajadores siguieron luchando contra la fuga radiactiva sabiendo que podía costarles la vida. Si hay un pueblo que conoce los efectos de la radiación atómica es el japonés, que sufrió en sus propias carnes las dos únicas bombas que se han lanzado en la Historia. Jamás olvidaré el reportaje de Hersey sobre Hiroshima y el silencio que transmiten cada una de esas palabras. Tal vez tenía razón Resnais e incluso el amor, entonces, debía concluir sin voz alguna.

Pues ahí estaban los tipos de Fukushima aguantando el tipo y poniendo el cuerpo como los buenos toreros. Cuando les preguntaron que por qué lo hacían, dijeron que era su responsabilidad. Sentían que era su deber luchar aunque pudieran morir. Quienes hayan visto imágenes de Chernobil sabrán de qué se trata. Me recordaban a otros héroes —los pilotos que lanzaron el cemento sobre la central ucraniana- que acabaron sus días en la pobreza y el olvido contándoles su historia a periodistas como Alfredo Semprún, que la narró en un libro estupendo de reportajes.

Luego hay que hablar de los jubilados que —viendo el sacrificio de los jóvenes- se han ofrecido voluntarios para sustituirlos porque ellos ya han vivido la vida y aquéllos aún la tienen por delante. Se necesita tener mucho valor para hacer algo así cuando el riesgo es la muerte o enfermedades largas, dolorosas y terribles. No son kamikazes —otro día hablaremos de ellos- pero desde luego tampoco son gente común.

Bueno, o sí y quizás ahí está el milagro. No lo sé. Tal vez sean gente como la que aquí se llama Paco, Chus o Chema; de esos que madrugan y van en Metro medio dormidos a buscar trabajo y tirar p´alante. Igual son tipos normales que juegan con sus nietos y sacan fotos por el mundo en grupos de a cien; pero cuando sienten que Japón los necesita se presentan voluntarios. Son más de doscientos mayores que han preferido servir a su país antes que mirar las noticias por la tele. La mayoría son ingenieros retirados con más de 60 años. El líder del grupo de voluntarios se llama Yasuteru Yamada y le ha dicho a la BBC “No somos kamikazes. Los kamikazes eran algo extraño […]. Ellos iban a morir. Pero nosotros volveremos […] Tengo 72 y en promedio tengo probablemente 13 a 15 años más de vida. Aun si me expongo a la radiación, el cáncer podría demorarse 20 a 30 años en desarrollarse. Por eso, nosotros los viejos tenemos menos posibilidades de tener cáncer¨

El señor Yamada no está solo. El señor Michio Ito, maestro jubilado, afirma a la cadena británica: No creo ser especial. La mayoría de los japoneses tiene este sentimiento en su corazón. La pregunta es, si puedes dar un paso adelante, o si te quedas atrás a mirar. La mayoría de los japoneses quieren ayudar de cualquier modo que puedan”.

Un país que tiene gente así va a salir adelante seguro. De hecho, según fuentes oficiales, no hay peligro en el resto del país y poco a poco los japoneses han ido recuperándose de las calamidades. Hay muchas cosas que tratar: los seguros, las indemnizaciones, las mejoras, la prevención de futuros desastres… Pero antes está la gente como los trabajadores de Fukushima y como los señores Yamada y Michio, jubilados, mayores, responsables y valientes.

Hoy esta columna les hace una respetuosa reverencia y rinde honor a su heroísmo.



Para contactar con el autor: ricardo_ruiz_delaserna@yahoo.es




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