Andrea Donofrio
ANDREA DONOFRIO es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
Los subterráneos
Italia en trance-xual
“Un chantage met l’Italie en transs”. De esa manera titulaba un periódico francés un articulo de hace pocos días para retratar el último escándalo de Italia, que ha llevado a dimitir al Gobernador de la región Lazio, Pietro Marrazzo. Se trata de un asunto turbio caracterizado por la presencia de cocaína, transexuales, personajes políticos, chantajes y dinero de los contribuyentes utilizados para fines particulares. El asunto que parecía cerrado con las dimisiones de Marrazzo y su ingreso en la Abadía de Montecassino para “retomar el camino correcto” vuelve a apasionar a los periódicos nacionales e internacionales a causa de la enigmática muerte de Brenda, una transexual brasileña morena de pechos abundantes, implicada en el escándalo sexual. Los bomberos, llamados a extinguir un incendio en un semisótano al norte de Roma, a dos kilómetros del edificio de vía Gradoli donde el mismo Marrazzo fue grabado por cuatro carabineros el pasado mes de julio, encontraron su cadáver semi-carbonizado. El hallazgo provoca miles de conjeturas y de interrogantes: ¿suicidio, accidente o asesinato? ¿Ajuste de cuentas? ¿Silenciada para no revelar secretos de otros políticos italianos implicados?
Siendo sincero, la temática no consigue apasionarme: no es por falso moralismo o hipocresía tardo burgués. Además, a diferencia de otros periódicos nacionales, no creo que el punto crucial sea discutir de los hábitos sexuales del ex gobernador: de buen liberal y anticonformista, siempre he creído que de gustibus no est dispuntandum y reconozco también que tengo gustos sexuales bastante peculiares (limitados a chicas). Creo en la absoluta libertad en materia, en el libero arbitrio y en considerar las llamadas perversiones como algo propio de la naturaleza humana. En términos modernos y “blasfemos”, se podría convertir el famoso lema de la Crítica al Programa de Gotha en: de cada uno, según su gusto; a cada uno, según su satisfacción. Pero, como me dijeron una vez “la actualidad manda y el sexo gusta”, por eso reflexionaré brevemente sobre esta noticia tan abundante en los periódicos de todo el mundo (bueno, podría comentar también la denuncia de Alessandra Mussolini, nieta de Benito según la cual E-bay estaría vendiendo restos de cerebro y sangre procedentes de la autopsia realizada en su momento al cuerpo de su abuelo. Si fuera cierto, casi me convendría pujar: sería el regalo de navidad perfecto para un nostálgico como mi padre). Mientras los periódicos relatan la “historia de un transexual”, poniendo en el acento en las matices sexuales y subrayando detalles escandalosos de gran interés sólo por la prensa del corazón, considero que el punto principal no sea el transexual: las dimisiones de Marrazzo han sido provocadas por el uso de dinero público para fines personales y por haber engañado a opinión pública y magistratura. Si, existe alguien que todavía considera las dimisiones como un acto debido y honrado (¡Ay Berlusconi!).
Sin embargo, el caso se está acrecentando y reconozco que ya contiene elementos suficientes para escribir una novela policial, negra, al estilo de Camilleri, Carlotto o Montalbán. Parece un nuevo misterio italiano a base de espionaje, chantajes, sexo y suspense: en el Transgender day of Remember (el día de recuerdo de los transexuales víctimas de violencia) encuentran muerta a Brenda, testigo y amigo de Natalie, la “partner habitual” de Marrazzo. Su ordenador portátil se halla en el lavabo, sumergido en agua, mientras su móvil ya había sido robado en un controvertido atraco el pasado 8 de noviembre. Se difunde la sospecha que estos gestos sirvan para silenciar la víctima e intimidar a otros posibles testigos, por parte de personas interesadas en que este escándalo no salga a la luz. Algunos recuerdan que se trata del segundo homicidio relacionado a este suceso: el pasado septiembre, los carabineros encontraron al cuerpo de Gianguarino Cafasso, chulo de transexuales y proveedor “oficial” de cocaína de varios políticos italianos. Se habló de infarto, de sobredosis de cocaína, de glucosa (pesaba más de 100 kilos). Pero no se consideró oportuno hacer una autopsia del cadáver: bueno, al menos hasta el momento. Cafasso mismo grabó al dimitido Gobernador durante un encuentro con Natalie en Via Gradoli: quién podía imaginar que esta calle, conocida como lugar de cautiverio de Aldo Moro, se convirtiese en el escenario de un nuevo enigma italiano. Se me permita subrayar una nueva caída de estilo de mi país: de Moro a Natalie…
Mientras la prensa internacional habla de “jeux di boudoir” de diversos políticos italianos, de muchos transexuales implicados y del miedo que recorre en el hemiciclo parlamentario por el desarrollo de esta historia, la sensación de que haya algo más detrás es evidente. Recuerdo cuando estudiaba la práctica del transfuguismo en el Parlamento italiano, mientras creo que a mi sobrino le tocará estudiar el travestismo!
Ps. Por cierto, los travestis han declarado cobrar 1.500 euros por noche: no puedo evitar pensar en ¡qué mal me pagan!




