Andrea Donofrio

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ANDREA DONOFRIO es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

adonofrio@hotmail.com

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Los subterráneos

Italia y el legítimo impedimento

27-06-2010

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Me lo esperaba: ya sabía que el nombramiento de Aldo Brancher como ministro de la Actuación del Federalismo escondía algo, un nuevo misterio político italiano. Llevaba unos días preguntándome: ¿por qué Berlusconi elige a un hombre mediocre con un pasado dudoso (encarcelado en San Vittore, condenado por financiación ilícita y balance falso, investigado en la actualidad) como ministro? Ni una semana y el enigma resulta solucionado: el recién nombrado recurre a la ley del “'legítimo impedimento” para evitar el proceso en el que se le acusa de apropiación indebida. Si, la ley aprobada por Berlusconi para protegerse a sí mismo y a sus colegas -también llamados miembros del Gobierno- de la Justicia, suspendiendo a los procesos abiertos. La duda venía a ser: ¿habrá sido nombrado ministro para escapar de la Justicia?

En plena crisis económica y austeridad financiera, la de Brancher parece una designación inútil y un derroche: inútil ya que ya existe un ministerio dedicado al Federalismo, dirigido por el líder de la Liga Norte y cuyas competencias no se distinguen de las que tendrá la nueva cartera; un derroche ya que resulta un gasto evitable mientras el dicasterio del Desarrollo Económico sigue vacante, sine die.

No puede acudir al Tribunal ya que Brancher afirma que debe organizar su Ministerio: ya, pero ¿cuál es su tarea? Mientras Berlusconi lamenta la lentitud de la Justicia, es evidente que los tiempos son demasiados largos si se hacen leyes ad hoc, si usa el propio poder para entorpecer el iter judicial. Legítimo impedimento: paradójico que en varias ocasiones Berlusconi ya se haya beneficiado de la aplicación de esta controvertida norma, que permanecerá en vigor 18 meses, el tiempo para “inventarse” una nueva ley salva-premier.

Ministro para evitar la Justicia. Brancher resulta un “doble” creado de la nada, de prisa y con poca perspicacia; una decisión controvertida e insólita, que confirma la tendencia berlusconiana a la creación de un Gobierno particularista. Un ministro sin tareas ni utilidad para el país, tan superfluo como sospechoso: ¿es casual que el nuevo ministro sea acusado de apropiación indebida y malversación en el proceso del Banco AntonVeneta? ¿Es casual que su cargo le permita librarse de la probable condena judicial? Confieso que me siento indignado por la falta de estilo en toda esta operación, realizada de forma clara y transparente. Una operación que despertaría rabia e irritación en cualquier país del mundo excepto en Italia; y consecuentemente perdida de millones de votos, excepto en Italia.

Al mismo tiempo, confieso preocuparme por el abismo en que han caído las instituciones italianas. Berlusconi considera la democracia como “un bien” de su propiedad y por lo tanto puede elegir-nombrar como senador o ministro cualquier persona a él cercana (en el futuro, no descarto un caballo…), extendiéndole de forma transitiva la inmunidad-impunidad judicial de la que él mismo goza. La decisión confirma que el actual primer ministro desprecia las instituciones y se considera representante de una democracia plebiscitaria que, en cuanto tal, le otorgaría un poder absoluto. Las instituciones se debilitan y la división de poderes pierde su valor: el Parlamento se convierte en un medio, el mero ejecutor del Ejecutivo, mientras la magistratura es amenazada por el poder político. El Gobierno se descubre legibus solutus y el presidente de la República una voz muda. Asimismo, Berlusconi considera que el voto popular le convierte en un ser omnipotente: a la luz de su actitud, ¿seguimos pensando que la democracia es el mejor sistema político? ¿Seguimos pensando en que este Gobierno se preocupa de la res publica? ¿Cuando se dirigirá Berlusconi al Parlamento para explicar esta decisión (y las demás)?

De momento la estrategia del nuevo ministro no parece haber “colado” ya que la oficina del presidente Napolitano (¿alguien lo ha despertado?) emitió un comunicado declarando: "observamos que no hay ningún nuevo ministerio para organizar porque Brancher fue simplemente designado como un ministro sin cartera". Ya era evidente que la petición de Brancher no se sostenía tanto que el mismo parece haber cambiado de idea. Lamentablemente, la batalla queda pospuesta.

Finalmente, merece la pena destacar iniciativas que pueden parecer “exageradas” y que, sin embargo, atestiguan la deriva democrática de Italia: el pasado viernes zarpó del puerto de Barcelona destino Génova el llamado “barco de los derechos”. Una travesía realizada en defensa de la Constitución y de una democracia verdadera, informada y trasparente; esta iniciativa simbólica, junto con otras realizadas por parte de organizaciones que actúan fuera del territorio (como amadridsimuoveunaltraitalia.wordpress.com plataforma promotora de eventos y actividades de gran nivel en la capital de España) demuestran que hay otra Italia fuera de Italia que quiere resistir a la deriva cultural y política de la sociedad italiana. ¿Se conseguirá despertar la opinión pública italiana? Esperamos sólo que no sea demasiado tarde...

Ps. por cierto, considero el fotomontaje de Roberto Saviano en un tanatorio, publicado en la revista MAX, de muy mal gusto y macabro: no se puede transformar al escritor en un objeto de mercadotecnia. Saviano merece mucho respeto y su lucha contra la criminalidad organizada no puede convertirse en una estrategia comercial para vender más ejemplares.



Para contactar con el autor: adonofrio@hotmail.com




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