Andrea Donofrio

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ANDREA DONOFRIO es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

adonofrio@hotmail.com

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Los subterráneos

La crisis interminable

21-06-2008

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En el mundo, Italia es reconocida como sinónimo de arte, de moda, de cultura, de gastronomía, de cine neorrealista, de mafia. En los últimos tiempos se le asocia también con la palabra basura. Después de seis meses ocupando portadas nacionales e internacionales, generando la preocupación de la Unión Europea y la vergüenza de los mismos habitantes napolitanos, la crisis de la basura que aflige a la Campania está lejos de ser solucionada. Al contrario, en los últimos días, Palermo, capital de Sicilia, parece enfrentarse con una situación tan inquietante como parecida a la que vive Nápoles. El cuadro se presenta similar aunque en Sicilia la situación aún no parece tan dramática: cúmulos de basura y desechos hacinados en las calles, pasos sumergidos por bolsas de inmundicia. En Campania, la situación ha empeorado nuevamente, agravándose con la llegada del verano y el incremento de las temperaturas. Además, los ciudadanos hartos de una escenario que no parece tener fin siguen dando fuego a los desperdicios, tanto que en las últimas noches, se han registrado más de 80 incendio en Nápoles y unos veinte en Palermo.

Mientras toneladas de basura inundan Nápoles, representantes del sector hotelero y del turismo de la región han evidenciado su preocupación: las reservas han descendido más del 50% y las proyecciones no parecen confortantes. De momento, las medidas adoptadas por el nuevo gobierno Berlusconi no parecen haber mejorado la situación. En las últimas semanas, el gobierno había aprobado un decreto ley según el cual los lugares donde se ubicarán los vertederos serán considerados zonas estratégicas y por lo tanto militarizadas; además se prevé la reapertura de viejos basureros y la construcción de nuevas incineradoras. Sin embargo, los resultados de esta acción tardan en manifestarse. Además la última propuesta del jefe de Gobierno para solventar la crisis parece tragicómica, generando perplejidad: la utilización de voluntarios provenientes del Norte para que colaboren con el ejército en la recogida de basura. La intervención definida “medida extraordinaria” parece de dudosa utilidad: en Nápoles, el problema principal no constituye en recoger la basura sino poseer la capacidad de eliminarla.

La solución de la crisis parece muy lejos. Resulta evidente que frente a un sistema colapsado y a falta de basureros, no hay otra posibilidad que abrir nuevos vertederos y construir nuevas incineradoras. Teniendo en cuenta que en los últimos años eso ha sido obstaculizado por la protesta de los ciudadanos, en lugar de militarizar la confrontación o apelar a la paradoja, sería más útil dialogar con los representantes locales (excluyendo los pertenecientes a la Camorra). El dialogo debe servir para informar a los ciudadanos, comunicar la utilidad de disponer de nuevos vertederos: si los ciudadanos seguirán percibiendo esta ubicación como una degradación, no dejarán de manifestarse en contra. El gobierno debe enfrentarse a la pesante asombra de la Camorra, organización criminal local, cuya longa manus ha operado en la gestión de la basura en los últimos años. Finalmente, la acción gubernativa deberá ser concertada con la de las autoridades locales, cuya ineficacia y ausencia ha generado la situación actual. Urge una asunción de responsabilidad: la imagen del país está en decadencia y el made in Italy ya se asocia con la inmundicia.



Para contactar con el autor: adonofrio@hotmail.com




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