Por una alianza de civilizados frente al acoso de Irán al Reino Unido
domingo 04 de diciembre de 2011, 09:29h
Acaba la semana sin que se haya resuelto la crisis diplomática entre Reino Unido e Irán. El motivo principal no es el asalto -execrable en sí mismo- de la legación británica en Teherán, sino que tras dicho asalto esté el régimen de Ahmadineyad. El presidente iraní ya tiene experiencia en estas lides, pues parece más que acreditada su presencia en los sucesos de 1979. Fue en esa fecha cuando jóvenes radicales tomaron la embajada estadounidense, reteniendo en su interior a 66 rehenes durante casi año y medio. Lógicamente, el recuerdo de aquellos hechos aún no se ha borrado, máxime cuando lugar, protagonistas y modus operandi vuelven a coincidir nuevamente.
En este tipo de situaciones, la reacción de Londres suele ser firme y contundente; como debe ser, por otra parte. A la expulsión de todo el personal diplomático iraní de territorio británico se han unido las intensas gestiones del Foreign Office para no ceder en la presión al régimen iraní. Con ello, Reino Unido actúa correctamente al ver conculcados sus intereses y, de paso, llama la atención sobre el poco o nulo respeto del gobierno iraní ante el derecho internacional. Ahmadineyad ha elegido un mal enemigo aunque, en puridad, lo suyo sería que se dejase de tanta beligerancia contra todo y contra todos. Desde luego, es una actitud beligerante contra la unión Europea: los gobernantes iraníes deben saber que, estos días y en este asunto, todos somos británicos. Esta es una de esas ocasiones que tiene todo el sentido hablar de Alianzas de…civilizados.