El Gobierno de Rajoy y el principio de realidad
José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
jueves 22 de diciembre de 2011, 21:38h
Es urgente atender a la realidad. No conformarla según nuestra ideología o nuestro capricho, simplemente porque no se deja.
En mi opinión, la primera tarea que tendrá el nuevo Presidente del Gobierno, será la de inculcar en el Gabinete que todos y cada uno de los Ministros comiencen por conocer con exactitud y detalle, el terreno que pisan. Y ello lleva necesariamente a algún tipo de programación y planificación estratégica del trabajo a realizar.
Para comenzar, hay que conocer efectivamente los recursos con los que se cuentan. Así, a modo de ejemplo, saber qué y cuantos funcionarios se tienen a disposición del Ministerio, la ubicación real y efectiva de los burócratas que los sirven, y la posibilidad de utilizar correctamente estos recursos para evitar los saltos y vacíos que se producen de continuo, ya que puede ocurrir, y ocurre, que hay funcionarios que sirvan a propósitos concretos con una buena dedicación y otros que por falta de flexibilidad en la organización, apenas tengan trabajo o malbaraten sus conocimientos.
Ilusionar mediante la técnica de una correcta asignación de funciones y atribuciones, también de responsabilidades, en definitiva, trabajar mucho para conocer a fondo el Ministerio concreto, es una tarea que hasta ahora ningún Ministro anterior se ha molestado en hacer. Pero ahora hay que hacerla ya que, según el discurso de investidura, no va a haber nuevos recursos y desde luego hay que utilizar a fondo los que se tengan. Este es un ejemplo mínimo de la aplicación concreta del principio de realidad.
Ese mismo principio lleva al ahorro y evitación del despilfarro. Es absolutamente imprescindible que de una vez por todas, se adopten en las Administraciones Públicas los mismos principios que tiene el ama de casa en la suya. La idea permanente de actuar basándose en “los grandes números” tiene que dar paso a un más realista y cercano modo de administrar. Lo cual lleva a abandonar la excesiva técnica de la compra de amigos y conocidos mediante las subvenciones. No son tiempos de subvenciones, aunque protesten los eternos subvencionados.
Rajoy, hasta ahora al menos, tiene fama de actuar con discreción y hasta con demasiado consenso. Desconozco si es una buena forma de gobernar. Pero en todo caso, lo que sí parece es que tendrá que adoptar cuantos criterios sean necesarios para percibir lo que ocurre sin gafas ni diapasón. Tendrá que enfrentarse con lo que hay tal como es. Y el panorama no es nada halagüeño en ningún sentido. Ahora bien, si se hacen cálculos y argumentos racionales que permitan conocer efectivamente, hasta detalles mínimos, que es lo que tenemos, entonces sí podremos comenzar un proceso de regeneración completo. Porque ese mismo principio de realidad, tan importante, sí que puede servir para indicar que, pongamos por caso, el Consejo General del Poder Judicial es un órgano que no sirve en absoluto a los fines que enfáticamente proclama la Ley que lo regula y más bien se ha convertido en un campo de Agramante donde el botín es el reparto, como en el Puerto de Arrebatacapas, de los puestos judiciales y fiscales, incumpliendo así por completo con las más mínimas exigencias de independencia judicial. Y así sucesivamente.
En definitiva, el principio de realidad, supone mirar, tras el “velo de la ignorancia” (uso la conocida imagen de Rawls aplicándola a otros extremos) con el objeto de que la política que se haga sea la que corresponda a la imagen que proyecta cada institución, cada exigencia. Este principio impone mucho más esfuerzo y trabajo y sacrificio que la cómoda y simple manera de operar ideológica. La ideología todo lo resuelve porque tiene respuesta previa para todo y desde luego da un mismo tipo de contestación sin apenas conocer siquiera lo que tiene que responder o arreglar.
Cambiar así la filosofía de respuesta a la realidad, sustituyendo la ideología por la realidad en el examen en primera fase de lo que corresponde arreglar o eliminar, y reservando la ideología solo para los fundamentos últimos, fecundos y generadores de ideas pero siempre sujeto a lo que es la verdadera realidad, es una tarea que si se cumple bien, ayudará a presentar todas las reformas con los enormes sacrificios que vienen, de manera mucho más aceptable y presentable. Y a partir de ahí, creo, podrá hacerse política real, que es la que frente a la política ficción que hemos vivido y que tanto daño nos ha hecho a todos y en todo, permitirá, digo, presentar las reformas con la inevitabilidad que tiene que acompañarlas.
Buena suerte al nuevo Gobierno y les deseo, junto con las Felices Fiestas, que apuesten por hacer real lo que la realidad demanda. Así, creo, acertarán.
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Catedrático de Derecho Administrativo
JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.
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