Javier Cámara
JAVIER CÁMARA es periodista
Y DIGO YO
ETA y el tiempo perdido
Rubalcaba saca pecho. Está contento con los últimos resultados del trabajo policial tanto en España como en Francia. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están haciendo bien —muy bien— su trabajo y es motivo para que todos estemos contentos y, sobre todo, esperanzados.
Pero lo que cabría preguntarse ahora es si este trabajo que diligentemente hace nuestra Policía contra la banda terrorista que amenaza, extorsiona y asesina desde hace más de 30 años no se podía haber hecho igual, sin perder ni un minuto, desde que el Gobierno de Zapatero llegó a la Moncloa allá por el 2004.
Feo ha resultado saber que Txeroki , el ex jefe militar de ETA, dio instrucciones de no atentar “preferiblemente” contra miembros del PSOE y que, por el contrario, sí se recomendaba atentar contra miembros del PP y la Policía. ¿Tendría algo que ver los buenos resultados de la política antiterrorista de Aznar?
Igualmente simbólicas resultan ahora las palabras del periodista Iñaki Gabilondo cuando dijo recientemente: “Los que decían que con ETA sólo había Policía y Justicia tenían razón. Los equivocados éramos nosotros. Para que quede claro: Aznar tenía razón y yo no. La solución de ETA está, pues, en la Policía, en los jueces”.
¿A quién se refiere Iñaki con “nosotros”?
Y digo yo: A lo mejor sólo es cosa mía, pero ¿no les parece tiempo perdido todo aquél que este Ejecutivo estuvo negociando a espaldas de todos los españoles durante ese mal llamado “proceso de paz”? ¿No les dan ganas de elucubrar con el número de terroristas que se podrían haber metido entre rejas durante todo ese tiempo si en tan sólo unos días se han detenido a 15?
Habrá quien piense, seguro, que ese debate está pasado, que hay que borrar y hacer cuenta nueva con la política antiterrorista de este Ejecutivo que con sus “ansias infinitas de paz” quiso presentar su candidatura al Nobel. Pero no me resisto a dejar de denunciar, aunque sea desde estas líneas, que este “parón” permitió que la banda de mafiosos a la que todos odiamos por el dolor que no ha dejado de infligir se reorganizara, se rearmara (¿cuántas pistolas robaron?) y reelaborara nuevas estrategias para hacer el mal.
El PSOE cayó en la trampa de ETA. Se dejó convencer. No sabemos qué promesas se hicieron ni qué objetivos se marcaron cuando hablaban, desconocemos por qué unos hablaban de “proceso de paz” y otros, los de enfrente, los que razonan pistola en mano, de “proceso de resolución del conflicto”, pero lo que sí sabemos es que si los ministerios de Justicia e Interior hubieran seguido haciendo su trabajo, es posible que ahora estuviéramos hablando de una pandilla de niñatos aspirantes a nada.
El último etarra detenido, uno de los más buscados, tiene tan sólo 22 años. A este paso, el problema de ETA se podrá solucionar con una buena educación en los colegios. Sin el PNV parece más fácil. Pero ¡ay, la Educación…!




