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"Franca desconfianza mutua tras la reunión en Moncloa"

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el nuevo secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, han celebrado su primer encuentro bilateral durante un almuerzo en el Palacio de la Moncloa. El tema estrella, la reforma laboral, sobre la que el líder socialista no ha dejado dudas sobre la postura de su partido: “Un rechazo profundo y frontal”. Analistas políticos consultados por “El Imparcial” subrayan que, la reunión ha estado presidida por “la franca desconfianza mutua”, aunque ambas partes hayan querido revestir su entrevista dentro de la normalidad institucional. En otras cuestiones, como política de Defensa, Asuntos Exteriores o lucha antiterrorista ambos dirigentes se han comprometido a tomar las decisiones por consenso.

Manuel Abizanda

15-02-2012

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El líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, no le ha dejado ninguna duda a Mariano Rajoy. El PSOE combatirá frontalmente la reforma laboral. Tras su reunión con el presidente del Gobierno, con almuerzo incluido, y que se ha prolongado durante cuatro horas, el secretario general los socialistas ha anunciado en rueda de Prensa que su partido presentará una enmienda a la totalidad del Real Decreto Ley aprobado por el Consejo de Ministros el pasado viernes “porque las posturas son enormemente distantes. También ha destacado que habrá dirigentes de su formación política en las manifestaciones convocadas por los sindicatos contra la reforma, y que comenzarán a llevarse a cabo este domingo en toda España.

No obstante, Alfredo Pérez Rubalcaba ha subrayado que su encuentro con Rajoy ha sido “franco y a fondo” y ha destacado su “voluntad de colaborar con el Gobierno para que España supere la crisis y trabajar conjuntamente para hacer reformas estructurales con los objetivos de conseguir competitividad y equidad”.

Fuentes gubernamentales, tras la comparecencia pública de Rubalcaba, han expresado a los medios de comunicación que el Ejecutivo no está “dispuesto”, tal y como le ha pedido la Comisión Europea, opinión que comparte el líder socialista, a adelantar la aprobación de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado antes de finales de marzo. Los mismos medios subrayan que Rajoy ha dejado claro al secretario general del PSOE que “no estoy dispuesto a hacer unos presupuestos que no sean verdad”. Desde Moncloa, se ha destacado que el secretario general del PSOE ha insistido en la necesidad de que se flexibilice el objetivo de déficit público de nuestro país para este año, el 4,4 por ciento del PIB, ante el nuevo escenario de recesión. La contestación desde el Gobierno ha sido que el compromiso es cumplir los objetivos de déficit y mantener las políticas de austeridad y consolidación fiscal, a la espera de Bruselas “fije unas previsiones de crecimiento realistas para España y el resto de los países de la zona euro”. Los analistas consultados por este diario subrayan que “Rubalcaba, respecto a Europa, tiene una doble personalidad. Por una parte, reprocha al Ejecutivo que haga caso a la UE en la reforma laboral, que rechaza de todo plano, y se pliegue a las políticas de recorte del déficit público procedentes la Unión. En cambio, sí apoya a la Comisión cuando reclama al Gobierno que acelere la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado”.

Antes de esta reunión bilateral, el jefe del Ejecutivo ya había mantenido un intenso cara a cara con Rubalcaba en la habitual sesión de control al Gobierno de los miércoles en el Congreso de los Diputados. Ahí, Mariano Rajoy le ha recordado al secretario general del PSOE, que entendiendo que no le guste la reforma, “lo que teníamos antes no nos llevaba a ninguna parte”. Como subrayan los analistas políticos consultados por “El Imparcial”, el líder popular “ha sido generoso, quizás porque se comprometió a no hacer reproches sobre el pasado del Ejecutivo socialista, porque lo que sí es cierto que todas las medidas tomadas por José Luis Rodríguez Zapatero y su Gabinete, del que formaba parte Alfredo Pérez Rubalcaba, dejaron 5.300.000 parados a 31 de diciembre de 2011”. Rajoy ha admitido que la nueva normativa “no va a tener efectos a corto plazo, pero sentará las bases para el crecimiento y la creación de empleos futuros”.

El presidente del Gobierno se ha referido también a una de las claves de esta reforma y que el PP ha puesto sobre el tapete como uno de los grandes condicionantes de las críticas de UGT y Comisiones Obreras: “Las organizaciones sindicales y empresariales perderán mucho poder, pero no me suscita la más mínima preocupación. Es que nosotros, para quien trabajamos es para la gente”.

Muchísimo más virulento ha sido el debate entre la ministra de Empleo y el diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares. Analistas políticos consultados por este periódico subrayan que el parlamentario comunista “se ha pasado todos los pueblos habidos y por haber” al asegurar durante su interpelación a Fátima Báñez que “la reforma laboral es comparable” al apoyo que dio el Gobierno de José María Aznar a la “Guerra de Irak”.

“O retiran esta iniciativa o habrá conflicto social”, ha añadido. Con tundente respuesta de la ministra: “Aparque las movilizaciones porque con eso no se genera empleo”. El “calentón” de Llamazares, “comparando “churras con merinas”, ha sorprendido hasta a fuentes sindicales consultadas por este diario, que no se lo explican. Precisamente, tanto Cándido Méndez como Ignacio Fernández Toxo, que han expresado con toda su crudeza sus críticas a la reforma laboral no “han llegado a traspasar ninguna línea roja, porque comparar una cambio normativo de un gobierno democrático salido de las urnas con una guerra como la de Irak es sacar enormemente los pies del tiesto”. Aunque sólo haya tratado de vaticinar “el nivel de protestas en la calle”.



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