La fórmula del Gobierno para debilitar al PP
Alejandra Ruiz-Hermosilla
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ruizhermosillaelimparciales/14/14/26
miércoles 15 de abril de 2009, 23:36h
Magistral. La fórmula del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para debilitar al principal partido de la oposición no tiene precio. Es de manual de primero de política, que no de Ciencias Políticas, y se resume en una palabra: dinero. La estrategia consiste en prometer, y ya veremos si entregar, una cantidad considerable de millones de euros en inversiones de los diferentes ministerios a las administraciones autonómicas y locales gobernadas por el Partido Popular. Y el beneficio para el Ejecutivo es doble: por un lado, ofrece a los ciudadanos una imagen de asepsia partidista y por el otro, consigue una serie fotos con destacados dirigentes del PP que dejan a su líder, Mariano Rajoy, a los pies de los caballos.
En el arranque de la campaña electoral para los comicios europeos que se celebrarán el próximo 7 de junio, los socialistas se han concentrado en lo que mejor saben hacer: promocionar su imagen y debilitar la del adversario. Si el argumento estrella de Rajoy es la crisis económica y el eje de su estrategia es presentar en el Congreso una batería muy bien armada de propuestas concretas para salir del camino de la recesión en el que está España, la respuesta del PSOE es llevar al Parlamento su salvaje modificación de la ley del aborto y las leyes de igualdad, libertad religiosa, ciencia y régimen audiovisual.
Tal y como reconoció este miércoles María Teresa Fernández de la Vega, el Gobierno “no sabe cómo ni cuándo salir de la crisis”. Por eso se afana en conquistar a los nacionalistas con un nuevo modelo de financiación autonómico de difícil factura y en mantener el idilio con los votantes de izquierdas que tanto gustan del laicismo, el aborto y la igualdad al estilo Bibiana Aído.
Las fotos que esta semana han protagonizado Miguel Sebastián y José Blanco con Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre persiguen ese mismo fin propagandístico, pero responden a una fórmula magistral mejorada porque no sólo suman enteros para el PSOE sino que se los restan al PP. El ministro de Industria y el alcalde de Madrid escenificaron su reconciliación después del enfrentamiento que mantuvieron durante una de las campañas electorales más sucias que se recuerda con 34 millones de euros de por medio. Es la cantidad con la que el Plan Avanza va a financiar la Catedral de las Nuevas Tecnologías de Villaverde. El ministro de Fomento y la presidenta de la Comunidad de Madrid también representaron el deshielo de las relaciones entre las dos instituciones con la “gratitud” de ella por el “compromiso” de él con el relanzamiento del Plan de Cercanías, la estación de Sol, el cierre de la M-50, el Metro a Torrejón y Majadahonda, el Bus-VAO y el nuevo aeropuerto de la región.
Todo cordialidad, tuteo, apretones de manos y fotos que debieron dejar congelado a Rajoy en su silla de Génova con su magnífico plan de doce puntos para salir de la crisis en la mano. Los dirigentes populares se llevaron -si es que se desembolsa lo prometido- unos buenos millones en inversiones con los que mejorar la vida de los ciudadanos que gobiernan y la opinión que estos tienen de ellos. Bien hecho está. Pero los cálculos electorales, que son los que rigen los designios del Gobierno de Zapatero, no aconsejaban este “flirteo” con el adversario político a menos de dos meses de una cita con las urnas que la historia nos ha enseñado que define con nitidez cual será el siguiente partido en gobernar España.
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Periodista
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