Las huelgas de los presos de ETA
Guillem Rosselló
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grrossellogmailcom /10/10/16
viernes 24 de agosto de 2012, 20:23h
Me cuesta entender que unas personas que han matado a otras de una forma indiscriminada y sin tener en cuenta su implicación en el problema político que ellos trataban de resolver, tengan ahora la desfachatez de pedir amnistías, derechos o excarcelaciones para aquellos miembros de sus filas que estén enfermos o ya lleven mucho tiempo entre rejas. ¿Y qué pasa con los muertos y heridos e infelices que ellos hicieron? ¿Tenemos que olvidarlos? ¿Dónde queda su memoria histórica? ¿Se limita a su propio sufrimiento? ¿Creen que eso es justo? Y aquí no entro a valorar si tenían o no razón pero, si la tenían, la perdieron en cuanto mataron a inocentes que no estaban implicados en su conflicto político. A esos asesinatos nada los justifica. Nada. ETA tuvo su momento de duda e inflexión cuando, con la llegada de la democracia y las autonomías, se convirtió en un ser absurdo y sin sentido. Entonces sus dirigentes se dieron cuenta de eso, de que lo lógico era desaparecer como lo hicieron otros movimientos que habían estado luchando contra el fascismo. Pero los de ETA, en lugar de optar por la paz y el desarme, intensificaron su campaña, y aun dieron un paso más hacía el abismo cuando empezaron a matar a mujeres, niños y emigrantes en una timba de muerte indiscriminada que les puso a la altura de los peores fascismos y comunismos. Creo que lo más absurdo, cobarde e imperdonable que puede hacer una persona es matar a un inocente en lugar de a su verdadera enemigo, y con eso no quiero justificar ninguna violencia, porque todas ellas son un fracaso de la razón. Pero eso es lo que hacía la ETA de Uribetxebarría: ejecutar a inocentes. ¿Cómo pueden pedir ahora comprensión…? Sí, ya lo sé, ya sé que nosotros no podemos ser como ellos y dejarles morir en una huelga de hambre y estando enfermos. Ya sé que no podemos entrar en su juego de bestias feroces. No se podía permitir que Uribetxebarría, enfermo de cáncer, se muriera en una huelga de hambre voluntaria. Eso hubiera sido despiadado hasta para mí, aunque no lo hubiera sido tanto como matar a inocentes como lo hicieron ellos, porque esos sí que no habían elegido morir voluntariamente. Lo que me indigna, es ver que los salvajes, cuando les interesa y caen en desgracia, exigen que los que les han vencido tengan la piedad que ellos no tuvieron y les pidan que usen la razón y las leyes de las que ellos pasaron. Para mí, cuando piden ese perdón, solo acaban de dar al traste con la poca dignidad que les quedaba, porque entonces ya no entiendo como esas mentes suyas que, de pronto, parecen racionales, pudieron consentir en la muerte de personas que nada tenían que ver con su causa. Entonces, ¿qué les sucedió…? ¿Se volvieron locos…? ¿O solo sucede que siguen sin usar la razón y se aprovechan de los que la tenemos...? Pues que se aprovechen de las leyes y la piedad que ellos incumplieron. Que lo hagan, porque su imagen ante el mundo es patética y demuestra que hay muchas maneras de morir. Lo anoto porque Uribetxebarría –viendo su historia y su final- no se morirá debido a la huelga de hambre o al cáncer que le consume, sino que, en realidad, ya ha muerto.
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profesor y escritor
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grrossellogmailcom /10/10/16
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