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Lecciones de Democracia

Carlos Loring Rubio
martes 06 de abril de 2010, 20:34h
En una revisión histórica de la época guerracivilista, casi todos parecen tener claro quiénes eran los que, cargados de razón, se enfrentaron al bando contrario. Yo, sin embargo, abomino de ambas opciones a las que uno debía adscribirse para sobrevivir. Mantengo cierta sospecha de que en los dos lados habría sido fusilado, sin ningún esfuerzo intelectual, por parte de aquellos que debieran decidir mi destino, para apoyar la causa de mi muerte. Sin embargo, existe el problema del error en el juicio histórico, que se conforma en creer que el razonamiento contemporáneo regía el pensamiento de las gentes en tiempos pasados. Lo más probable es que, si yo hubiese sido coetáneo en 1936, quizás habría abrazado cualquiera de las dos causas sin rechistar, según cuales fueran mis circunstancias. Porque en realidad no se trataba de una lucha por las libertades contra las hordas fascistas, sino una confrontación de dos tipos de totalitarismos afines en su propósito de anular al individuo, además de erradicar la democracia, tal y como la entendemos hoy. Pero actualmente, el bando vencido se ve adornado por un halo romántico de defensa del sistema legítimamente adoptado, que, tras el estallido de la guerra civil, hacía tiempo que había desaparecido.

Mientras el PSOE se empeña en el patrocinio de la recuperación de la memoria histórica (sea lo que sea dicho término), pero de una memoria que se adecue a sus intereses, la pasada semana Mayor Oreja expuso que el fin de Batasuna y el de Zapatero era el mismo: el debilitamiento de España. Parece que todavía somos esclavos de un pasado, que por mucho que corramos nos araña siempre los talones.

Triste destino el de esta nación cuya dialéctica política se atiene al discernimiento de cuáles fueron los casos de corrupción más graves, si los de los unos o los de los otros, entretanto la economía languidece y el Gobierno toma aire para seguir esperando que los problemas se arreglen solos. Siempre podemos agradecer a Santiago Carrillo sus lecciones de democracia para hacernos ver las bondades del dirigismo centralista de los procesos revolucionarios anti-capitalistas.

Carlos Loring Rubio

Abogado

CARLOS LORING es licenciado en Derecho, diplomado en Gestión Empresarial, y MBA en e-Business por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE)

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