El Congreso de los Diputados se prepara para celebrar uno de los mayores acontecimientos que puede llegar a acoger, si no el mayor. Aunque no hay protocolo preestablecido, los expertos ya se han pronunciado sobre un probable guión de la proclamación de Felipe VI, que empezaría a los pies del Parlamento con el himno nacional y contaría con un paseo en coche por Madrid de los nuevos Reyes. Zarzuela descarta una misa en La Almudena en presencia de líderes internacionales.

En 1986, el
Príncipe de Asturias juró acatar la Constitución en el Congreso de los Diputados. Tenía 18 años. En unos días, don Felipe comparecerá de nuevo en las Cortes Generales, esta vez para ser proclamado Rey de España. Será en una sesión solemne aún con capítulos por decidir, pero que distará de aquella en la que su padre, 1975, fue coronado.
La proclamación se celebrará el 19 de junio, en paralelo con la publicación en el BOE del relevo. Los legisladores han tenido casi 40 años para redactar un reglamento en relación con el protocolo de ese día, pero no lo han hecho, igual que ocurre con la situación jurídica o estatus de don Juan Carlos una vez abandone el cargo.

Atendiendo a los precedentes sí puede preverse parte de la liturgia, como la llegada en coche de don Felipe hasta la escalinata que concluye en la Puerta de los Leones del Parlamento. Antes de entrar en el Hemiciclo, acompañado del Consejo de Regencia y en todo momento de
doña Letizia, escuchará el himno nacional y pasará revista a la Compañía de Honores.
Una vez dentro tendría lugar la juramentación y la proclamación. Se comprometería ante los asistentes, diputados, senadores y altas autoridades del Estado, a guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y los derechos de los ciudadanos. A la salida volvería a sonar la Marcha Real y abandonaría la Carrera de San Jerónimo en coche descapotado.
Cuando don Felipe sea Rey, la
Infanta Leonor, como hija mayor, pasará a ser Princesa de Asturias y heredera de la Corona. Se desconoce si para entonces las Cámaras habrán tenido tiempo de modificar el artículo 57.1 de la Carta Magna, que indica: "La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos".