“Mantengo lo que dije el pasado 1 de agosto. Estos son los hechos y nadie puede cambiarlos”. Mariano Rajoy ha defendido su versión frente a las informaciones acerca de la permanencia y sueldo de Luis Bárcenas en el partido o la destrucción del disco duro. Tensa y accidentada sesión de control en el Congreso, donde Alfredo Péreez Rubalcaba ha acusado al presidente de estar “en el epicentro de la financiación irregular” en Génova. Cayo Lara ha sido aún menos tibio: “Disuelva las Cortes, convoque elecciones y la Historia se lo agradecerá”. Alberto López Marín. Congreso de los Diputados
Mariano Rajoy no despachó el caso Bárcenas en su comparecencia del 1 de agosto en el Senado. Este 11 de septiembre,
primera sesión de control del curso político, el extesorero regresaba al debate en boca principalmente de Partido Socialista e Izquierda Unida, motivados por distintas informaciones en las últimas semanas que echarían abajo afirmaciones volcadas por el presidente del Gobierno aquel día, así como la sabida destrucción de un disco duro en Génova con supuesta información relevante sobre el proceso que instruye el juez Pablo Ruz en la Audiencia Nacional.
Aún coleaba el fin de semana bonaerense de la comitiva de Madrid 2020 y la intervención de la alcaldesa Ana Botella. Cómo no, Andalucía.
Manuel Chaves no se ha dejado ver por los pasillos a primera hora pese a ser el dirigente más cotizado de la jornada. Este martes escapó del Parlamento sin dar explicaciones sobre la intención de Mercedes Alaya de imputarlo junto a José Antonio Griñán y cinco exconsejeros. Tampoco se le ha visto a las 11:02 horas, cuando ha arrancado la sesión, retrasada por culpa de unas
goteras que han afectado a la tribuna de prensa y a algunos escaños de Izquierda Plural y el Grupo Socialista.
La espera ha merecido la pena. Vivo y cálido intercambio dialéctico a cuenta de Luis Bárcenas. En primer lugar, entre Cayo Lara y Mariano Rajoy. El líder de Izquierda Unida ha recordado el contraste entre las palabras del presidente sobre el ahora presidiario y la publicación de documentos que demostrarían su presencia en el partido y su elevado sueldo hasta hace pocas fechas, además de la eliminación del disco duro tras su ingreso en la cárcel o los mensajes de ánimo desde La Moncloa pese a conocerse ya sus cuentas en Suiza.
“Disuelva las cortes, convoque elecciones y la Historia se lo agradecerá”, ha concluido Lara.
“Muchas gracias por sus amables palabras”, ha respondido un jocoso Rajoy. “No tengo nada que rectificar porque nada ni nadie las ha (sus declaraciones del 1 de agosto) desmentido.
No soy responsable de lo que usted llama informaciones. Me remito a lo que dije ante todos ustedes. En lo demás, dejemos actuar a la justicia en este caso y en otros que usted conoce”, ha zanjado.
Rubalcaba ha tirado del mismo hilo. Le ha preguntado cuántas personas en Génova cobran más de 200.000 euros “sin que tengan nada que ver con el partido”, como aseguró María Dolores de Cospedal, secretaria general, a Ruz. Y Rajoy, categórico, sin moverse del sitio argumental que ocupa: “
Mantengo lo que dije el pasado 1 de agosto. Estos son los hechos y nadie puede cambiarlos. (…) Quien miente es usted. La presunción de inocencia sólo le sirve cuando le conviene a usted”.
El tira y afloja se ha cerrado con dos últimas balas. La de Rubalcaba a Rajoy, que
“está en el epicentro de la trama de financiación irregular de su partido”. La de Rajoy a Rubalcaba, con aire andaluz: “No voy a hacer lo mismo que usted, no voy a entrar en el ‘y tú más’. Y mire que tendría oportunidades y particularmente en el día de hoy”.