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Rajoy y los otros Golpes de Estado

viernes 18 de noviembre de 2011, 22:01h
Mi primer recuerdo electoral es de 1982. Apenas era un crío de cinco años pero me quedaba fascinado mirando aquellos colores, aquellos gráficos con cifras que subían y bajaban. Una vida por delante dedicada a la estadística absurda. El placer de los números. La emoción del porcentaje y los escaños.

Ahora los números son otros: la prima de riesgo no podía subir de 300 y el jueves pasó los 500. El punto de no retorno llegaría cuando el bono a 10 años ofreciera un interés del 7% y a ese porcentaje se liquidaron miles de millones de euros de deuda ese mismo día Miren, yo no sé de economía, no me las voy a dar de listo, pero sé leer. No es que yo crea que el país está en bancarrota es que creo que todo el mundo lo cree, que es distinto, y no veo por qué me tendrían que mentir también en eso.

Estaríamos en cifras de rescate si un rescate a España fuera posible. Evidentemente, no lo es. España o Italia son los Lehmann Brothers de la Eurozona. No hay dinero para pagar las deudas, no hay dinero para comprar los bonos y alejar a los especuladores. El BCE se limita a comprar lo que puede, calmar los ánimos y esperar a que todo se vuelva a salir de madre dos meses después, posiblemente antes.

Como rescatarnos económicamente es imposible hemos aceptado otro tutelaje: el político. Mariano Rajoy en entrevista a El País contestaba así a la pregunta sobre la dimisión de Berlusconi: “No siempre puedo decir lo que pienso”, en esa manera tan propia de esquivar los dardos… pero luego sí que lo decía, claro que sí: “Es peligroso, que los presidentes elegidos democráticamente en las urnas sean sustituidos por técnicos a los que no ha votado nadie es peligroso”.

Ojo, que esto no lo estaba diciendo nadie en una Asamblea de Sol, que lo dice el presidente del PP y próximo presidente del Gobierno.
Además, tiene su lógica que lo diga: Rajoy está metido en un proceso electoral que probablemente gane sin saber si eso le va a servir de algo. ¿De qué le sirvió a Papandreu ganar en Grecia? ¿Y a Berlusconi ganar en Italia? Que conste que yo no tengo ninguna simpatía por uno ni por otro, casi diría lo contrario. Pero les votaron. Y, sin más, se los han quitado de en medio para poner a una gente más o menos desconocida, con unos ministros plenipotenciarios que van a decidir el futuro de decenas de millones de ciudadanos.

No es mi idea de una democracia y me alegra saber que tampoco es la de Rajoy.

Mirado desde una distancia, la situación no da miedo, sino pánico. Antes nos vigilaban los militares y ahora nos vigilan “los mercados”, sea eso lo que sea, que es aún más angustioso porque ni siquiera le pones cara al enemigo. Rajoy será elegido en unas condiciones de rendición: si hace lo que le dicen, seguirá en el puesto. Si no lo hace, alguien le sustituirá, eso está claro. Igual que había sustituto preparado para Italia y para Grecia, estoy convencido de que lo hay para España.

Puede que Rajoy cumpla y puede que no. El candidato del PP se ha desgañitado jurando que no va a desvalorizar las pensiones, que no va a bajar la prestación de desempleo y que no va a reducir aún más los sueldos de los funcionarios. En una situación de quiebra técnica y acosado por sus acreedores, ¿podrá mantener esas promesas si desde Bruselas, Berlín, Nueva York o dónde demonios se tomen estas decisiones le exigen lo contrario? ¿Qué escenario tendríamos entonces, el mismo de Italia o Grecia: votar a un presidente para que nos lo cambien y pongan a otro?

¿Y quién los cambia y los pone, insisto?

Tiene uno la sensación muy amarga de que estas elecciones no van a servir para nada. Para divertirse con los gráficos y los numeritos y ver muchos colores, pero que lo demás da igual. El lunes 21 de noviembre espera el caos. El reconocimiento del caos, más bien. Olvídense de 100 días o de 10. Papandréu se enrocó y duró una semana. Berlusconi prometió no rendirse y a las 48 horas estaba dimitiendo.

¿Qué poder tendrá el Parlamento que salga del 20-N? Ninguno. Da igual si tal partido va a conseguir 2 escaños o 6. Da igual si tal otro partido va a lograr o no mayoría absoluta. Hay un plan, está sobre la mesa y hay que cumplirlo, le toque a quien le toque. Si no, se va. Eso se parece mucho a un golpe de estado a la europea, es decir, sibilino, pero es lo que hay. Disfrute el domingo, es lo que le queda.

Guillermo Ortiz

Escritor, analista y profesor

GUILLERMO ORTIZ es licenciado en filosofía. Ha colaborado con revistas digitales como El Semanal Digital, Factual o JotDown Magazine así como en medios culturales como Neo2 o Cuadernos Hispanoamericanos.

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