Enrique Arnaldo

Enrique Arnaldo

ENRIQUE ARNALDO es profesor de Derecho Constitucional y Abogado.

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Separación de poderes

Zapatero nos abandona

03-03-2011

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Antes de enterrarle ya le buscan sustituto. No son capaces de guardar el luto. Son ansiosos, devoradores, rapaces. Saltan a la calle a gritar: a Presidente muerto, candidato puesto. Y también a lanzar ¡vivas! al candidato, arrojando al pie de página a quien hasta ahora les había parecido un egregio líder y conductor de masas.

Sí, están ya repartiéndose el puesto de Zapatero. Varios han levantado el dedo, aunque también alguno se ha descolgado vista la abundancia de depredadores que no admiten bromas sobre a quién le corresponde la herencia que algunos sostienen temeraria pues dicen que hay inequívocos signos del elevado a condición de “heren”.

Estamos en tiempo de descuento, con una legislatura agotada desde hace meses pero que aún se nos hará larguísima al ritmo frenético de pésimas noticias con las que nos desayunamos cada mañana. Aunque todavía le oyen, pocos, incluso de los propios, escuchan a Zapatero, al que tienen por amortizado (sobradamente, después de ganar dos elecciones seguidas) de manera que pasará a mejor vida, políticamente hablando. Muchos, por cierto, se preguntan a qué se va a dedicar cuando deje la jefatura del Gobierno pues como conferenciante no se le tiene por muy brillante.

Le gusta mantener un poquito de suspense y no anunciará su marcha hasta el momento final. También para no abrir la caja de los truenos y que empiecen los codazos, pellizcos, zancadillas, puñaladas... (que tanto adoran los políticos) antes de tiempo. Zapatero permanecerá silente y los precandidatos, que han acudido al cirujano para que les estire el cuello y se les vea mejor, acudirán a los medios y soltarán frases equívocas a las que los tertulianos sacarán jugo. Adoran ser candidatos aunque sea para perder. Bueno, quién sabe.

Pero sí, Zapatero se va. Se va o le echan los suyos. Que no se crean los partidos de la oposición que le expulsan ellos. Es su propio partido quien le condena a galeras porque simplemente entienden que ya no sirve para mantenerles en el poder, que es lo único que cuenta.

Y por eso Zapatero se ha puesto a viajar por todo el orbe, repitiendo las hazañas de Marco Polo y de Vázquez Figueroa. A todos los Presidentes, al final de su mandato, les da por coger el avión y visitar los sitios más insospechados. Incluso empiezan a estudiar idiomas y machacan el “my Taylor is rich” como si fuera el latiguillo de un mítin (o “meating”).

Volverá de vez en cuando por tierras españolas para recordarnos su existencia. Incluso igual nos pide que le queramos. A los políticos les sublima que se les quiera. Son como niños.







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